domingo, 2 de mayo de 2021

Un corazón de 503 gr, cirrosis, un posible Parkinson y sin “pleno uso de sus facultades mentales | Por Hugo Martin

El informe de los peritos de la Junta Médica sobre la muerte de Diego Armando Maradona revela todos los padecimientos que tuvo el astro hasta su fin el 25 de noviembre de 2020. Ponen la lupa sobre las malas decisiones del equipo médico y enumeran, una a una, las enfermedades que afectaron sus órganos. Un testimonio impactante sobre su salud autor Por Hugo Martin

 


Duele. Y cómo. Repasar todas las dolencias físicas de Diego Armando Maradona es recorrer un campo de batalla. Palpar el desarrollo de una guerra de la que siempre creímos que saldría victorioso, con el 10 en la espalda. El 25 de noviembre de 2020, la realidad nos pegó un cachetazo. La lógica se impuso. Maradona era un hombre enfermo. Y murió. Parece una cruel ironía, pero los integrantes de la Junta Médica que prepararon el informe sobre las causas de su fallecimiento son 11, como un equipo de fútbol. En las 70 páginas que elaboraron para los fiscales Cosme Iribarren, Patricio Ferrari y Laura Capra detallan el final. Aseguran que Maradona “comenzó a morir, al menos, 12 horas antes de las 12.30 del día 25/11/2020”.

Según ellos, “presentaba signos inequívocos” de agonía prolongada, por no haber sido debidamente controlado “desde las 00.30” del día que falleció. infografia Los peritos apuntan esa y otras responsabilidades a los encargados de cuidar su salud, encabezados por el doctor Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov: “el equipo médico tratante se representó cabal y acabadamente la posibilidad del resultado fatal respecto del paciente, siendo absolutamente indiferentes a esa cuestión, no modificando sus conductas y plan médico/asistencial trazado, manteniendo las omisiones perjudiciales precedentemente apuntadas, abandonando ‘a la suerte’ el estado de salud del paciente”. Por eso en el punto 2 de las conclusiones son lapidarios: “el actuar del equipo de salud a cargo que atendía a Diego Armando Maradona fue inadecuado, deficiente y temerario”. Lo peor, señalan, es que dan por “verosímil que Maradona hubiera tenido chances de vida aumentada de haber sido internado en una institución de salud polivalente.

 A las claras está que ese no fue el caso… Fue una decisión deliberada y conociendo los riesgos (‘el gordo se muere en cualquier momento’ -en realidad la frase, dicha por Luque, fue “se va a cagar muriendo”-) que tomó el equipo de salud. En este punto es donde surge un conflicto de intereses, quien dirigía al equipo de salud tratante es quien gozaba plenamente de la confianza del paciente”. En este sentido, explican lo inexplicable: “A pesar de haber tenido una prescripción adecuada en dosis y posología para su trastorno toxicofrénico, no podemos descartar que esta medicación no haya influido en el desenlace fatal”. 

 Diego en su última época como DT de Gimnasia y Esgrima de La Plata. EFE/Demian Alday Diego en su última época como DT de Gimnasia y Esgrima de La Plata. EFE/Demian Alday Por supuesto, a nadie escapa que la clave de la mala salud de Diego pasaba por su corazón, algo golpeado, entre otras cosas, por una hipertensión arterial, una aterosclerosis leve en la carótida (según un Eco Doppler de vasos de cuello que le practicaron en la Clínica IPENSA de La Plata el 9-9-2020), el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y su enfermedad renal crónica. Esto suponía un “riesgo cardiovascular intermedio/alto”. El trabajo de los peritos sostiene que “falleció de una insuficiencia cardíaca congestiva luego de un período agónico prolongado”, como se detalló. Su corazón pesaba 503 gramos, un 40 o 50% más que uno normal. Esto se traduce en una cardiopatía hipertrófica ventricular izquierda, agrandamiento de aurícula izquierda y disfunción diastólica asociadas a los sedimentos acumulados por años de consumo de cocaína y alcohol. “Resulta un corazón insuficiente para solventar las necesidades del organismo”, resumen. Pero eso es, apenas, la punta del iceberg. Además, señalan los peritos que sufría “enfermedad de miocardio”, “patología del ritmo cardíaco” y una “coronariopatía”. Estos problemas del corazón ocasionaban el deterioro de otros órganos, como por ejemplo los riñones. Maradona tenía diuresis positiva y nicturnia (aumento de micciones durante la noche), un síntoma de patología cardíaca. 

También padecía insuficiencia renal e infecciones urinarias, con “valores de uremia y creatininemia elevados en numerosas oportunidades”. Y sumaba “glomeruloesclerosis, fibrosis, necrosis tubular aguda y congestión venosa”. Por supuesto, destacan la incidencia negativa que tuvo el “uso de sustancias tóxicas” como las drogas (que en varios párrafos coinciden que las dejó en el año 2000), el alcohol y los antiinflamatorios. Su riñón derecho pesaba 213 gramos y el izquierdo, 183. Diego y el doctor Leopoldo Luque, en una de las últimas imágenes del astro con vida, tras ser operado de un hematoma subdural Diego y el doctor Leopoldo Luque, en una de las últimas imágenes del astro con vida, tras ser operado de un hematoma subdural Por su parte, en la sangre se detectó anemia crónica, asociada al déficit de fólico B12 e hierro y también dislipemia (hipertrigliceridemia, concentración elevada de grasas). 

El último análisis de colesterol, hecho el 3/9/20, dio 156 mg/dL, cuando el límite superior del rango normal se establece entre 130 y 159. Y en cuanto a sus pulmones, tuvo una internación por neumonía en el Instituto FLENI en 1999 y mostraban los efectos del tabaco. El informe dedica especial atención a los padecimientos de la cabeza y el cerebro de Diego. La Junta Médica explica que el hematoma subdural crónico no ameritaba una neurocirugía de urgencia según las interconsultas con la clínica IPENSA de La Plata, donde lo descubrieron. Los peritos indican que Maradona “se hallaba evolucionando un cuadro compatible con una abstinencia alcohólica”. Y abren un paréntesis para advertir que “los alcohólicos son más propensos a formarlos (se refiere a los hematomas subdurales) que la población en general” y que la “atrofia cerebral parece ser un factor predisponente” para los mismos. También en el cerebro de Maradona se indican áreas de hipoperfusión (provocada por la reducción brusca del gasto cardíaco) a nivel frontal bilateral, en lóbulos temporales con predominio izquierdo y en parietales y occipital derecho. Con este panorama, dicen “debería haberse dispuesto un seguimiento con controles y estudios cardiológicos, más aún con la medicación que se había indicado por sus abstinencia y dependencia alcohólica, que poseen efectos cardiotóxicos”. 

Otra vez, el equipo médico queda a la intemperie en estas contundentes páginas. Esos medicamentos y sus dosis, indica el informe, eran los siguientes: Quetiapina, 150 mg/día. Es un fármaco antipsicótico de baja potencia para “esquizofrenia, episodios maníacos y depresivos severos del trastorno bipolar”. Entre los muchos efectos adversos que se enumeran en el informe de la Junta Médica, está el aumento de peso, la hiperglucemia, alteraciones en el lenguaje y el pensamiento. Naltrexona, 50 mg/día. Antagonista de los receptores opiáceos. Se indica para tratar la dependencia a sustancias alcohólicas. Sus efectos adversos son numerosos, tanto digestivos como neurológicos, lesiones en la piel y toxicidad hepática. En el informe se advierte que “no debe ser usado en forma concomitante con drogras ilícitas, opiáceos ni alcohol”. 

Como se reitera en la causa, esto no sucedía en la última morada de Maradona. Gabapentina, 900 mg/día. Antimaníaco y estabilizador del ánimo “con gran potencial ansiolítico” pero sin contraindicaciones. Venlafaxina, 75 mg /día. Antidepresivo. Como efecto adverso señala, por ejemplo, la arritmia. Los remedios que le suministraban a Maradona y que, según la Junta Médica, podrían haber incidido en su falla cardíaca final Los remedios que le suministraban a Maradona y que, según la Junta Médica, podrían haber incidido en su falla cardíaca final Lurasidona, 40 mg/día. Psicofármaco antipsicótico, indicado en esquizofrenias y otras psicosis. Según la Junta Médica, se debe tener “especial cuidado con pacientes cardiópatas ya que prolongan el QT”, es decir, que el corazón lata rápido y de manera caótica. También puede producir edemas, parkinsonismo, aumento de peso y hasta ideas de suicidio. Levetiracetam, 1000 mg/día. Anticonvulsivo. Se recomienda “precaución en pacientes con insuficiencia hepática, renal y depresión”, entre otras afeccciones. Omeprazol, 20 mg/día, para la acidez. Complejo de Vitamina B Ketorolac (encontrado en estudios postmortem) Antiinflamatorio no esteroide. Como efectos adversos puede producir necrosis tubular aguda e hipertensión arterial. 

 Quizás la frase más triste de todo el informe es que Diego “no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales, ni en condiciones de tomar decisiones sobre su salud” en los últimos tiempos. En forma tajante, colocan la responsabilidad nuevamente en el equipo conducido por Luque y Cosachov. Pero también, de soslayo, observan a la familia. Allí se lee que Maradona “era un consumidor problemático de sustancias, dependiente, con múltiples episodios auto y heteroagresivos, polimedicado psicofarmacológicamente al momento de la externación de la Clínica Olivos donde el equipo médico y la familia decidieron una ‘internación domiciliaria en el Barrio San Andrés de Tigre el día 11/11/202”. Y añade algo decisivo: “de hecho, en el documento firmado al momento de la externación de la Clínica Olivos no está plasmada la rúbrica del paciente. Esto se contradice con las excusas de los profesionales tratantes al manifestar que ‘Diego no se dejaba revisar’, es decir que decidían en forma negativa sobre su salud en algunas circunstancias que involucraban mantenerlo bajo estricta vigilancia con cuidados apropiados, estudios complementarios disponibles a toda hora; y por otro lado, dejaban que decida el paciente cuando este no quería recibir médicos para el seguimiento de su salud en una internación domiciliaria paupérrima”. 

 En ese punto, añaden, “surge del expediente que en diciembre del 2019 que DAM presenta ascitis (exceso de líquido en el abdomen) desde ese momento (que fue llevado al country San Andrés de Tigre), el médico interviniente que realiza el diagnóstico no volvió a ser convocado deliberadamente”. A los peritos los alarma que “ante las múltiples transgresiones del paciente durante la internación domiciliaria (alimentación contraindicada, hidratación con alta carga de sodio) y la deficiencia en los controles médicos y de enfermería” no lo hayan internado en una clínica. También desconfían de las anotaciones que supuestamente tomaban quienes debían asistir a Diego: “Llama poderosamente la atención la variación en los registros de los parámetros vitales registrados; durante los controles nocturnos se consignaron reiteradamente registros de hipertensión diastólica y taquicardias y durante el resto de los controles no existen estas alteraciones, lo que hace suponer que esos controles no fueron efectuados por las enfermeras de los turnos diurnos”. 

 En la imagen, Leopoldo Luque, doctor de Diego Maradona. EFE/Enrique García Medina/Archivo En la imagen, Leopoldo Luque, doctor de Diego Maradona. EFE/Enrique García Medina/Archivo Sostienen, además, que tenía “deterioro cognitivo crónico” y “trastornos de conducta y de lenguaje”. Y enumeran, asimismo, una posible presencia de la Enfermedad de Parkinson y probables síndromes bipolar y depresivo. Luego del corazón y el cerebro, en el otro órgano que Maradona presentaba un importante deterioro era el hígado. De acuerdo a un informe de laboratorio fechado el 11/06/2019, Maradona “presentaba serología compatible” con una hepatitis B ya curada, y que había contraído en 1983. El consumo descontrolado de bebidas, aseguran, le ocasionó una hepatitis alcohólica que provocó dos internaciones: una en el sanatorio Güemes por síndrome de abstinencia y otra en el Sanatorio Los Arcos entre el 28/03/2007 al 10/04/2007, cuando ingresó por epigastralgia y alteración del Hepatograma. Según la documentación obtenida por la Junta Médica, allí “se detalla que consumía aproximadamente 5 litros de bebidas alcohólicas al día”. También se detectó hígado graso a través de ecografías abdominales y cirrosis hepática. Hubo una tercera ese año, en la Clínica Avril, para tratar ese abuso del alcohol. 

 En cuanto al resto del aparato digestivo, se detectaron hemorragias y úlceras en la unión gastroyeyunal, un páncreas afectado por glucemia alterada en ayunas que lo hacía insulino resistente, el padecimiento de síndrome metabólico, hemorroides, epigastralgia (dolor abdominal por el reflujo) y obesidad. Les llamó la atención a los peritos que “tampoco se controló correctamente la diuresis (saber cuánto orinaba) y el peso, como son los controles básico de enfermería”. Sobre este punto se indica que, con 1,60 de altura, llegó a pesar 95 kilos. Agustina Cosachov, psiquiatra de Maradona. Agustina Cosachov, psiquiatra de Maradona.

 Por último, el informe subraya otros problemas de salud, como “temblor palpebral (de los párpados)”, “hinchazón” de la cara”, “pituitas matinales” (moco), “ronquidos inhabituales” y una mononucleosis de vieja data. Asimismo, describe las cirugías al as que se sometió: de osteosíntesis de tobillo izquierdo (tan castigado en el Mundial ’90, cuando parecía una pelota de fútbol y Diego jugaba igual), el by pass gástrico de 2006, la cirugía de rodilla derecha (con reemplazo total) y una hernioplastia umbilical. Todo esto soportaba el cuerpo de Diego Armando Maradona cuando lo cubrió la oscuridad definitiva. Pero no con el piadoso fin que llega como un chasquido de dedos y evita el sufrimiento. Siempre habrá que recordarlo: el argentino más famoso de la historia agonizó 12 horas. Y murió -lo dejaron morir- en la soledad más absoluta.

No al feminismo radical

SOCIEDAD FORD | NORDEX | LLAMADO Ford y Nordex abren un llamado para 120 empleos en la industria automotriz

Las firmas, que anunciaron una inversión de 50 millones de dólares, ensamblarán en lo que será su nueva planta de producción en Uruguay la Ford Transit.
 

Nordex y Ford invertirán 50 millones de dólares en la industria automotriz local, anunciaba el año pasado el ministro de Industria, Omar Paganini. Ahora, las dos empresas anunciaron el primer llamado para cubrir 120 vacantes, consigna este viernes el diario El Observador

 El llamado es para cargos que incluyen operario para montaje automotriz, logística, soldadura, control de calidad, limpieza, elevadoristas, operarios para el proceso de pintura automotriz y técnicos electromecánicos. La inversión prevé generar 200 empleos directos y otros adicionales que serán indirectos.

 La planta uruguaya de la automotriz estadounidense fabricará camionetas Ford Transit. Anuncios La socia de Ford será la empresa uruguaya de ensamblaje Nordex que hasta ahora trabaja con Citroen y Peugeot, afirma la publicación. Se espera que para el segundo semestre la firma pueda abastecer el mercado interno con estas camionetas que hasta ahora son importadas.

¿Tesoro mesoamericano o falsificación? Los enigmas del penacho de Cuauhtémoc

 Expertos franceses y mexicanos investigan la pieza, que está en París, para determinar su origen y función, aunque ya tienen algunas pistas: no es un tocado y nada apunta a que haya pertenecido al último emperador mexicano


Un marchante francés de dudosa reputación guardaba en su colección una pieza circular excepcional, hecha de plumas y más de 200 pequeños bastones. Eugène Boban, que en el siglo XIX se promocionaba como el anticuario de Maximiliano de Habsburgo, decía que se trataba de un tocado mesoamericano que perteneció al emperador mexica Cuauhtémoc. La pieza se vendió, pasó de mano en mano y el nombre se perpetuó. 

El llamado penacho de Cuauhtémoc se encuentra hoy en el Museo del Quai Branly, en París, pero expertos franceses y mexicanos lo estudian para determinar su origen, su antigüedad y su función. Después de tres años, tienen algunas pistas: no es un tocado y es posible que no perteneciera al último tlatoani. El artefacto es una pieza que extendida mide 28 centímetros de diámetro y que pesa 80 gramos. En el centro, tiene un círculo de 8,5 centímetros tejido concéntricamente, recubierto por un textil y reforzado con cuatro varillas. De él cuelgan, 211 pequeños bastones rematados con flores hechas de plumas. “¡No hay manera de usarlo en la cabeza!”, explica María Olvido Moreno, doctora en Historia del Arte y parte del grupo interdisciplinario de expertos en restauración, historiografía, física, química, botánica y ornitología que empezaron a estudiar el artefacto en 2018. La “ingeniería y dinámica muy especiales” del objeto indican que no se trata de un penacho. “No es estático”, señala Moreno.

 Los expertos aún no han determinado qué tipo de artefacto es o si, incluso, es una parte de algún otro objeto. Laura Filloy, doctora en Arqueología, y parte del equipo de expertos que analiza la pieza, se pregunta: “¿Se movía para un lado, para el otro, tenía dos lados, o solamente uno?”. La restauradora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) propone imaginar la pieza en su contexto de uso, donde “el movimiento y lucimiento de las plumas era parte fundamental”. Aunque las plumas del artefacto que ahora se conserva en los depósitos del Museo del Quai Branly han perdido en parte sus colores –rosas, rojos, amarillos, naranjas, violetas, azules o verdes– y algunas han desaparecido, la especialista supone que “debieron lucir espectaculares”. Detalle de las plumas, en una imagen de 2018. Detalle de las plumas, en una imagen de 2018. CORTESÍA Fabienne de Pierrebourg, responsable de las colecciones de América del museo parisino, explica que el estado de la pieza es "muy frágil". Por eso, y debido a que "siempre" exisitieron dudas sobre su origen, nunca se exhibió en las salas del Museo del Quai Branly. Ningún país, hasta ahora, ha reclamado su restitución. Lo que los expertos saben es que el artefacto llegó a París de manos de Bobán, un marchante que vivió en México en el siglo XIX y comerciaba con todo tipo de “curiosidades americanas” que no correspondían con los parámetros de originalidad y antigüedad que él proclamaba. Así lo relatan Moreno, Filloy, De Pierrebourg y Leonardo López Lujan, director del Proyecto Templo Mayor, en un artículo de Arqueología Mexicana publicado el abril. El francés aseguraba que el objeto había sido obsequiado a Maximiliano de Habsburgo por su hermano, el emperador de Austria. Cuando en 1868 cayó el imperio de Maximiliano en México, afirmaba Bobán, él tuvo la fortuna de comprar la pieza.

 Los autores del artículo escriben que lo increíble del relato es que la pieza no figura en los inventarios de las colecciones mesoamericanas de Ambras y Viena. La sospecha es que Bobán inventó esa historia y bautizó el objeto con el nombre del último tlatoani para venderlo más caro. Y así quedó registrado en el Museo de Etnografía de Trocadero, en París, desde 1878. “Quiso darle un halo de autenticidad, de pertenencia a un gran gobernante”, señala Moreno. Las doctoras Filloy y Moreno en el atelier de restauración del Museo del Quai Branly, en 2018. Las doctoras Filloy y Moreno en el atelier de restauración del Museo del Quai Branly, en 2018. CORTESÍA En ese sentido, aclara Moreno, es posible hablar de una falsificación: “A él no le constaba que fuera un penacho y mucho menos que hubiera pertenecido a algún tlatoani”. Sin embargo, sí es posible afirmar que la pieza es un auténtico objeto de plumaria antigua de América que podría tener 500 años. 

Las plumas, según observó uno de los expertos del equipo, parecen proceder de especies de aves endémicas del continente, como loros, patos o guacamayas. El objeto podría ser un tesoro mesoamericano, pero también uno amazónico o andino. “En esos términos es una pieza excepcional”, zanja Filloy. Las piezas de arte plumario andinas o amazónicas son abundantes, explica la arqueóloga. Pero las mesoamericanas son pocas: solo se conservan cinco discos y el conocido como penacho de Moctezuma, un tocado que salió del territorio mexica hace 500 años y que se conserva en Viena, como otros miles de antiguas piezas dispersas en el extranjero que salieron del continente a través del expolio arqueológico o en las manos de algún coleccionista privado. “Quizás podríamos estar, como en el caso del penacho de Moctezuma, ante una pieza sobreviviente única. Pero eso todavía lo tenemos que confirmar”. Las claves para descifrar el origen del artefacto Actualmente, diferentes muestras de cordeles, textiles, papeles y otras fibras se encuentran en laboratorios de Europa y México para su caracterización, aunque los resultados se han retrasado debido a la pandemia. 

Cuando las expertas terminen de definir el catálogo de técnicas plumarias y hayan identificado las materias primas, podrán comparar la información con los catálogos de técnicas plumarias que ya existen en Perú, el Amazonas y México. “Y entonces podremos decir que técnicamente es semejante, muy similar o diferente del corpus de objetos plumarios conocidos”, aclara Moreno. Registro con microscopio, en París, en 2018. Registro con microscopio, en París, en 2018. CORTESÍA Las flores confeccionadas con plumas son otra clave para conocer más sobre su origen. Saber qué especies de flores están representadas con las plumas y su significado podría darles más pistas. “Quizás sean representaciones de flores que no existían en Mesoamérica y eso nos lleve a Sudamérica”, indica Moreno. 

Otra clave está en descubrir qué pegamentos se usaron para adherir las plumas. Pero no es sencillo, aclaran las especialistas, porque la pieza, por ejemplo, pudo haber estado expuesta a una fumigación y entonces podría tener residuos de sustancias tóxicas que no permiten identificar materiales orgánicos. “Aún nos podemos encontrar con ciertos obstáculos”, explica la restauradora. Los enigmas que rodean a esta pieza persisten. “Si llega a ser mesoamericana sería algo extraordinario, porque enriquecería el conocimiento de las culturas antiguas de nuestro país”, apunta Moreno. ¿Sería decepcionante que no lo fuera? “No, estas piezas nunca decepcionan”, defiende la historiadora del arte, y completa: “No importa si es andina, amazónica o mesoamericana. Tal es su complejidad, su belleza y sus características dinámicas que todos los resultados de la investigación van a ser un aporte al conocimiento universal”

Crematorios improvisados en la India

India amplía su campaña de vacunación contra la COVID-19, pese a la escasez de vacunas, mientras siguen aumentando los casos de manera vertiginosa. El sábado se detectaron más de 400 000 nuevos positivos. Los crematorios improvisados proliferan por todo el país

Corea del Norte recibió al año nuevo 2021 con un imponente show de fuego...

final del congreso de la asociacion juvenil de Corea del Norte, en su décimo aniversario. Miles de jóvenes participaron en un desfile de antorchas en Pyongyang, la capital norcoreana. El extravagante evento culminó con una espectacular exhibición de fuegos artificiales y se cree que tuvo lugar entre el jueves y el viernes. El congreso está abierto a jóvenes de entre 14 y 30 años, que participan en actividades que van desde sesiones de estudio hasta ayudar en grandes proyectos de construcción

Vuelven los cruceros al Mediterráneo


Por primera vez en cuatro meses, una embarcación de Costa Cruceros zarpó del puerto italiano de Savona. Los viajes de recreo marítimos estaban prohibidos por el gobierno italiano desde navidad debido a la pandemia

Falta de vacunas, economías frágiles y el factor Brasil: por qué América Latina representa el 35% de todas las muertes por coronavirus del mundo

La peligrosa variante de Manaos acecha a la región, que ya ha soportado algunos de los confinamientos más estrictos, los cierres escolares más prolongados y las mayores contracciones económicas del mundo Por Julie Turkewitz Mitra Taj

En la capital de Colombia, la alcaldesa advierte a los habitantes que se preparen para “vivir las dos peores semanas posiblemente de nuestras vidas”. Uruguay, que alguna vez fue celebrado como un país modelo en el control del coronavirus, ahora tiene una de las tasas más altas de defunción del mundo, mientras que los conteos diarios de fallecimientos han alcanzado cifras récord en Argentina, Brasil, Colombia y Perú en los últimos días. Incluso Venezuela, donde el gobierno autoritario sobresale por esconder las estadísticas de salud y acallar cualquier insinuación de descontrol, reporta que las muertes por coronavirus han aumentado 86 por ciento desde enero. Al avanzar la vacunación en algunos de los países más ricos del mundo y la gente empieza cautelosamente a vislumbrar la vida tras la pandemia, la crisis en América Latina —en particular en Sudamérica— ha empeorado de manera alarmante y podría poner en riesgo el progreso logrado más allá de sus fronteras.

 La semana pasada, América Latina representaba el 35 por ciento de todas las muertes por coronavirus en el mundo, a pesar de tener solo el 8 por ciento de la población global, según datos recabados por The New York Times. Latinoamérica ya era una de las regiones más afectadas en 2020 y había visto cadáveres abandonados en las aceras y bosques que cedían el paso a nuevos cementerios. Sin embargo, tras un año de pérdidas incalculables, sigue siendo una de las zonas más preocupantes a nivel global, con un alza reciente en muchos países que ha resultado ser aún más mortífera que antes. En parte, la crisis es producto de dinámicas predecibles: suministros limitados de vacunas y campañas lentas de inmunización con sistemas de salud débiles y economías frágiles que dificultan mucho imponer o mantener órdenes de confinamiento y suspensión de actividades. Pero la región tiene otros desafíos espinosos, dicen los funcionarios de salud: vivir codo a codo con Brasil, un país de más de 200 millones de habitantes cuyo presidente consistentemente ha desestimado la amenaza del virus y criticado las medidas para contenerlo, ayudando así a azuzar una peligrosa variante que acecha al continente. La duración de la epidemia en Latinoamérica también hace que sea muy difícil combatirla. La región ya ha soportado algunos de los confinamientos más estrictos, los cierres escolares más prolongados y las mayores contracciones económicas del mundo. 

 La desigualdad, una tara de larga data que antes de la pandemia se estaba reduciendo, ha vuelto a acentuarse y millones de personas han vuelto a ser arrojadas a la vida precaria que pensaban que habían dejado atrás durante un relativo auge regional. Muchos han salido a la calle a desfogar su inconformidad, desafiando los pedidos oficiales de quedarse en casa. “Nos quitaron tanto que perdimos hasta el miedo” leía una pancarta que llevaba Brissa Rodríguez, de 14 años, en una protesta en Bogotá con miles de manifestantes el miércoles. Existe preocupación entre los expertos de que América Latina esté camino a convertirse en uno de los pacientes con covid prolongado del mundo, dejando cicatrices económicas, políticas, sociales y de salud pública más profundas que en cualquier otro lugar del mundo. “Esa es como la historia que está comenzando a contarse”, dijo en una entrevista Alejandro Gaviria, economista y exministro de Salud de Colombia que dirige la Universidad de los Andes. “He tratado de mantenerme optimista”, escribió también en un ensayo reciente. “Quiero pensar que lo peor ya pasó. Pero resulta, creo, contraevidente”. Si América Latina no logra contener el virus —o si el mundo no interviene para ayudarla— pueden surgir nuevas variantes más peligrosas, dijo Jarbas Barbosa, de la Organización Panamericana de la Salud. “Eso puede costar todo el esfuerzo que el mundo está haciendo” para combatir la pandemia, dijo. Instó a los líderes a trabajar lo más rápido posible para proporcionar un acceso igualitario a las vacunas para todos los países. Activistas de la ONG Río de Paz llevan una bandera brasileña mientras muestran cientos de bolsas de plástico, que representan cadáveres, durante una protesta contra las políticas de Jair Bolsonaro, en medio del brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil, Activistas de la ONG Río de Paz llevan una bandera brasileña mientras muestran cientos de bolsas de plástico, que representan cadáveres, durante una protesta contra las políticas de Jair Bolsonaro, en medio del brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil, “El peor escenario es el desarrollo de una nueva variante contra la que las vacunas actuales no protejan”, dijo. “No es solamente una necesidad ética y moral, sino también una necesidad sanitaria tener el control en todas partes del mundo”. 

 La propagación del virus en la región puede atribuirse, al menos en parte, a una variante denominada P.1, identificada por primera vez en la ciudad brasileña de Manaos a finales del año pasado. Manaos, la mayor ciudad de la Amazonia brasileña, fue devastada por el virus a mediados de 2020. Pero la segunda ola allí fue peor que la primera. Aunque los datos están lejos de ser concluyentes, los primeros estudios indican que la P.1 es más transmisible que el virus inicial, y es más probable que mate a pacientes sin condiciones preexistentes. También puede reinfectar a personas que ya han tenido covid, aunque no está claro con qué frecuencia ocurre.La P.1 está presente ahora en al menos 37 países, pero parece haberse extendido más a través de América del Sur, según William Hanage, epidemiólogo de la Universidad de Harvard. En toda la región, los médicos dicen que los pacientes que llegan a los hospitales son ahora mucho más jóvenes y están mucho más enfermos que antes.

 También es más probable que ya hayan tenido el virus. En Perú, el Instituto Nacional de Salud documentó 782 casos de probable reinfección solo en los tres primeros meses de 2021, un aumento con respecto al año pasado. Lely Solari, médica infectóloga del instituto, calificó esto como “un subregistro muy importante”. En los últimos días, las cifras oficiales de muertes diarias han superado los récords anteriores en la mayoría de los países más grandes de América del Sur. Sin embargo, los científicos afirman que lo peor aún está por llegar. El director de epidemiología del Ministerio de Salud de Colombia, Julián Fernández, dijo que era probable que las variantes, incluida la P.1 y otra variante encontrada por primera vez en Gran Bretaña el año pasado, lleguen a ser las cepas dominantes del virus en Colombia dentro de dos o tres meses.

 La región no está preparada. Colombia ha sido capaz de aplicar una primera vacuna a solo el seis por ciento de su población, según Our World in Data, un proyecto de la Universidad de Oxford. Varios de sus vecinos han logrado la mitad, o menos. En cambio, Estados Unidos, que compró vacunas antes que otros países, está en el 43 por ciento. Perú, el quinto país más poblado de América Latina, ha surgido como un microcosmos de las crecientes dificultades de la región. Como muchos de sus vecinos, Perú ha logrado un importante progreso económico en las dos últimas décadas, al usar las exportaciones de materias primas para aumentar los ingresos, reducir la desigualdad y aumentar las aspiraciones de la clase media. Pero el auge trajo consigo pocos puestos de trabajo estables, dio lugar a escasas inversiones en salud y no logró contener el otro flagelo de la región: la corrupción. El virus llegó a Perú en marzo del año pasado, al igual que a gran parte de América Latina, y el gobierno actuó rápidamente para confinar al país. Pero con millones de personas trabajando en el sector informal, hacer cumplir las cuarentenas se hizo insostenible.

Los casos aumentaron rápidamente y los hospitales pronto entraron en crisis. Para octubre, el país se convirtió en el primero del mundo en registrar más de 100 muertes por cada 100.000 habitantes. La cifra de muertos es mucho mayor, porque muchos de los fallecidos no han sido incluidos en el recuento oficial de pacientes con coronavirus. Vista cenital de las cruces que proyectan sombras en el cementerio de Parque Taruma, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Manaos, Brasil. 15 de junio de 2020. Foto tomada con un drone. REUTERS/Bruno Kelly/ Vista cenital de las cruces que proyectan sombras en el cementerio de Parque Taruma, durante el brote de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en Manaos, Brasil. 15 de junio de 2020. Foto tomada con un drone. REUTERS/Bruno Kelly/ Luego, misericordiosamente, los nuevos casos comenzaron a disminuir. Un estudio del gobierno en la capital, Lima, descubrió que el 40 por ciento de los residentes tenían anticuerpos contra el coronavirus. Las autoridades dijeron que la población había alcanzado un nivel de inmunidad tan alto que una segunda ola podría no ser tan mala. El gobierno optó por no imponer un confinamiento durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Pero en enero, justo cuando Estados Unidos y otros países iniciaron una fuerte, aunque a veces caótica, distribución de vacunas, en Perú comenzó una segunda ola, y esta ola ha sido aún más brutal que la primera. El mes pasado fue, de lejos, el más mortífero de la pandemia, según los datos oficiales, y los expertos en la salud culpan del aumento a las reuniones navideñas, a los frágiles sistemas de salud y a las nuevas variantes. 

 Las vacunas llegaron a Perú en febrero, seguidas rápidamente por la indignación después de que algunas personas con conexiones políticas se saltaran la fila para vacunarse primero. Más recientemente, varios organismos gubernamentales empezaron a investigar si algunos trabajadores de la salud pidieron sobornos a cambio de acceder a las escasas camas de hospital. “Era eso o dejarla morir”, aseguró Dessiré Nalvarte, de 29 años, una abogada que dijo que ayudó a pagar unos 265 dólares a un hombre que decía ser el jefe de la unidad de cuidados intensivos de un hospital para conseguirle tratamiento a una amiga de la familia que se había enfermado. La crisis ha sumido en el duelo a países como Perú, desgarrando el tejido social. Este mes, miles de peruanos pobres y nuevos pobres empezaron a ocupar terrenos deshabitados en el sur de Lima, y muchos dijeron que lo hacían porque en medio de la pandemia se habían quedado sin forma de ganarse la vida. Rafael Córdova, de 50 años y padre de tres hijos, estaba sentado en un cuadrado dibujado en la arena que marcaba su reclamo del terreno con vistas a la carretera Panamericana y la costa del Pacífico. Antes de la pandemia, explicó, era supervisor en el departamento de recursos humanos de un municipio local, y había conseguido —o eso creía— la estabilidad. Luego, en mayo, enfermó de covid y fue despedido. Cree que sus jefes lo hicieron porque temían que enfermara a otros, o que su familia les echara la culpa si se moría. Ahora tiene dificultades para pagar los minutos del único teléfono que la familia tiene para que sus hijos puedan hacer los deberes de la escuela. Las comidas son escasas. 

Las deudas se acumulan. “Hoy he ido al mercado y he comprado una bolsa de huesos de pescado y he hecho sopa”, dijo. Dijo que ha perdido a una tía, a una cuñada y a una prima por la covid, además de amigos. En junio, su mujer, quien también había tenido covid, prematuramente dio a luz gemelas. Una de las hijas murió días después de nacer, dijo, y la segunda murió un mes después. No tuvo dinero para un entierro adecuado. “Me fui del hospital con mi hija en una bolsa negra, de plástico. Me metí en un taxi y fui al cementerio”, dijo. “No hubo misa, ni velatorio ni flores ni nada”. Cuando se enteró de la invasión, dijo que llevaba tres meses de retraso en el pago del alquiler y temía ser desalojado. Así que salió con prisa rumbo al arenal, y montó una tienda de campaña que se convirtió en su nuevo hogar. “De acá nadie nos mueve ya”, dijo, “la única forma es si de muertos nos sacan de acá”. Una semana después, la policía llegó, lanzó gases lacrimógenos y lo expulsó a él y a otros miles de personas de su campamento.

Con un promedio diario de 20.625 infectados por COVID en la última semana, Argentina superó los 3 millones de contagios

 

El pico fue el 24 de abril con 24.018 nuevos casos promedio en 24 horas. En el peor momento el año pasado fueron 15.051. Sin embargo, hubo un descenso del 8% en la última semana a nivel nacional. La misma tendencia a la baja se observa en PBA con el 13% y en CABA con el 7% 

 Por Mariel Fitz Patrick y Sandra Crucianelli Infobae


Del total de 3.005.259 de COVID-19 positivos confirmados en los 11 meses que lleva la pandemia en el país, se recuperó el 88% de los afectados por la enfermedad, un total de 2.676.197. Otras 264.810 personas cursan al día de hoy activamente la enfermedad, 5.371 de ellos en terapia intensiva, según el último parte del Ministerio de Salud de la Nación.

 La llegada de la segunda ola Flourish logoA Flourish chart Tras el pico nuevos casos positivos confirmados por día que se dio en octubre del año pasado, con un promedio de casos diarios de 15.051, el número comenzó a descender, y llegó a su piso la primera semana de diciembre cuando se registraron un promedio de 3.300 casos en 24 horas. La llegada del verano generó la sensación de que la pandemia estaba en su recta final. Pero no fue así. A partir de diciembre, en coincidencia con el movimiento de gente que comenzó el fin de semana largo del 8 de ese mes, los contagios reportados día a día comenzaron a aumentar nuevamente, con un nuevo pico el 7 de enero, que fue considerado un rebrote. Ese día se reportaron 13.835 nuevos casos en 24 horas.

 Desde entonces, lentamente comenzó a observarse una baja. Pero todo cambió a mediados del mes pasado, con la llegada del otoño y las nuevas cepas más contagiosas, después de la relajación social en la prevención que se dio en el verano. El 13 de marzo, el promedio de nuevos casos diarios era de 6.473. A partir de ese momento se produjo un aumento acelerado en el ritmo de contagios, que escaló aún más a partir del 12 de abril cuando el promedio de nuevos casos diarios fue de 20.691. El pico se alcanzó el 24 de abril pasado con un promedio diario de casos de 24.018. Es un aumento del 271% casi 3 veces más, en solo 40 días. 

 En esta escalada tuvieron mucho que ver la virulencia de las nuevas cepas de Manaos (Brasil) y del Reino Unido, con un mayor nivel de contagiosidad, y el hartazgo de muchos sectores de la sociedad que bajó la guardia con la prevención, especialmente entre los jóvenes y adultos jóvenes. La franja entre 20 y 40 años hoy concentra el 44% de los nuevos contagios. Del total de contagios a nivel nacional, el 44% (1.312.518) tienen residencia en la provincia de Buenos Aires, y el 12% (346.223) en la Ciudad de Buenos Aires. El resto son del interior del país. Luego de los dos distritos más populosos, los que acumulan mayor cantidad de infectados son Santa Fe con 276.639; Córdoba con 229.518; y Tucumán con 106.839. 

El resto de las provincias registran menos de 100.000 casos desde el inicio de la pandemia. Formosa es la que menos casos tuvo hasta ahora de contagios por una férrea política sanitaria, cuestionada por violar los derechos humanos: 4.539. El aumento de los casos en esta segunda ola tiene su contracara en el lento avance del operativo de vacunación. En medio de la demanda de vacunas a nivel global, al país llegaron hasta ahora 11.698.145 dosis de las más de 60 millones comprometidas. Sólo el 15% de la población tiene al menos la primera aplicación y el 2% de la población tiene ambas. El viernes pasado llegaron las últimas 765.545 dosis del componente 1 de la vacuna Sputnik V, mientras que el Gobierno busca retomar las frustradas negociaciones con Pfizer para lograr que finalmente se importen vacunas de ese laboratorio.

 En paralelo, el oficialismo busca destrabar el envío de 900.000 dosis de AstraZeneca desde México, que forman parte del contrato que firmó la Argentina con ese laboratorio y que aún no tienen fecha de arribo. Muchos casos pero pocos testeos Los 3 millones de contagios acumulados en el país impactan por su dimensión, pero no reflejan con exactitud la cantidad de personas que efectivamente tuvieron el virus. El número oficial de casos está estrechamente relacionado con la cantidad de test que se realizan para detectar la enfermedad en la población. Argentina es uno de los países del mundo con menos test por millón de habitantes efectuados desde el inicio de la pandemia. Se ubica en la posición 65 en una lista de 147 países, según el sitio de estadísticas norteamericano Worldometers. Flourish logoA Flourish hierarchy chart Al posicionarse sobre cada país, se visualiza la cantidad de test por millón de habitantes. Con 11.245.454 de test totales, tiene apenas 247.798 análisis realizados por millón de habitantes lo cual representa el 24 % de la población testeada. Dinamarca, Israel y el Reino Unido, por ejemplo, realizaron más test que el total de su población.

 Con un nivel de testeo bajo, la tasa de positividad, que idealmente debería ubicarse entre el 5% y el 10%, en Argentina es del 27% (diaria) y 33% (acumulada). Con un testeo mayor, la cantidad de positivos sobre testados bajaría y se podría aislar rápidamente a los detectados con el virus para evitar más contagios. Del total de 3.000.000 de COVID-19 positivos confirmados en los 11 meses que lleva la pandemia en el país, se recuperó el 88% de los afectados por la enfermedad, un total de 2.676.197. Otras 264.810 personas cursan al día de hoy activamente la enfermedad, 5.371 de ellos en terapia intensiva, según el último parte del Ministerio de Salud de la Nación. Argentina en relación al mundo Los más de 3 millones de contagios ubican a Argentina dentro de los países con más casos detectados acumulados, en el lugar 11º de una lista de 147 naciones.

 No es una posición muy ventajosa, considerando que el 31 de agosto del año pasado nos ubicamos en el top ten mundial con más casos de infectados. Flourish logoA Flourish hierarchy chart Argentina está en el puesto 11º en casos acumulados a nivel mundial, sobre una lista de 147 países. Sin embargo, los números absolutos no son comparables entre países con distinto tamaño poblacional. En ese sentido, es recomendable analizar la incidencia, que refleja la cantidad de contagios por cada 100.000 habitantes. Este indicador ubica a Argentina en la posición 29 dentro de una lista de 147 países, según la Universidad de Johns Hopkins, de Maryland, Estados Unidos. Con 6.744 casos por cada 100.000 habitantes, la incidencia en nuestro país es bastante menor que la de Estados Unidos (9.895), Israel (9.441) y España (7.508), entre otros.

 Sin embargo, a nivel regional, Argentina muestra uno de los valores más altos de este indicador, solo superado por Brasil, con 7.030 casos por cada 100.000 habitantes. Chile tiene un valor apenas inferior, de 6.427. Otros países de Latinoamérica tienen mejores resultados, como Uruguay con 5.825 contagios cada 100.000 habitantes. Flourish logoA Flourish chart Argentina se ubica en la posición 29 a nivel mundial en incidencia, que mide los casos detectados cada 100.000 habitantes. Cómo se procesó la información La Unidad de Datos de Infobae descarga diariamente los datos oficiales de distintas fuentes, entre ellas, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, la Universidad Johns Hopkins y Worldometers. Estos datos se llevan a una hoja de cálculo, donde se cruzan con datos poblacionales y por continente, detallando las siguientes variables: casos confirmados, muertes, recuperados. Sobre estas bases se calculan varios indicadores entre ellos incidencia, letalidad y mortalidad. Para descargar los datos a nivel mundial y nacional, con sus respectivas pestañas, siga este enlace. Visualizaciones interactivas: Daniela Czibener

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