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domingo, 1 de enero de 2023

El dólar en Uruguay 2022 tuvo la mayor caída anual en 13 años, ¿qué pasó?

 

Al comparar el valor del último día del mes frente al previo, en casi todos los meses del año evolucionó a la baja “punta a punta”.Fuente El Pais FABIAN TISCORNIAANA MUSTO
El 2022 fue el año en que el dólar en Uruguay se desacopló de lo que sucedió con la moneda estadounidense a nivel mundial. 

El peso uruguayo es una de las pocas monedas que se fortaleció frente al dólar en el mundo, y especialmente en América Latina, llegando a cotizar en valores prepandemia de covid-19. 

 Así, el billete verde bajó 10,35% en el año “punta a punta” (al comparar el valor de ayer con el de fin de 2021), la mayor caída anual desde 2009 (cuando se había desplomado 19,4% frente al año previo). 

Al comparar la cotización promedio del año con la del promedio de 2021, la divisa estadounidense cayó 11,81%. Además, el dólar cortó una racha de cuatro años seguidos al alza “punta a punta” en el mercado local. En pesos, el dólar retrocedió $ 4,62 al comparar la cotización de ayer con la del último día hábil de 2021. La mayor parte del 2022 la moneda estadounidense presentó una tendencia a la baja respecto al peso uruguayo. 

De los 12 meses del año, en ocho bajó (“punta a punta” frente al mes previo) mientras que en los restantes cuatro lo hizo al alza. Esta tendencia fue más clara en el primer semestre. De enero a junio las variaciones mensuales de la divisa fueron todas a la baja, para encontrar tantas caídas mensuales seguidas hay que remontarse al 2016, cuando la moneda estadounidense retrocedió durante ocho meses seguidos entre marzo y octubre. 

 Luego, en los meses de julio, agosto y septiembre, se dieron aumentos “punta a punta” en el billete verde que llevaron a recuperar algo de terreno. A estos meses siguieron dos caídas consecutivas (octubre y noviembre) que llevaron a que la depreciación en el año superara el 11%. El aumento de diciembre logro revertir solo de forma parcial esta tendencia.

 La explicación de la caída en los primeros meses del año fue el precio de los commodities. Altos precios de las materias primas y un marcado aumento en las exportaciones, llevaron a que hubiera una mayor oferta de dólares en plaza, lo que derivó en una caída del precio de la divisa. La política monetaria llevada adelante por el Banco Central (BCU) es otra de las razones por las que el peso uruguayo se fortaleció ante el dólar en el año. El BCU mantuvo como instrumento de política monetaria la tasa de interés de referencia (precio del dinero), sin intervenir directamente en el mercado de cambios. 

En 2022 el BCU aumentó la tasa de política monetaria en ocho oportunidades, pasando de un valor de 5,75% a principios de año a 11,50% tras el incremento de ayer (ver nota aparte). Esto implicó que el dólar se volviera menos atractivo para los agentes (disminuyendo la demanda), dado que se mejora el retorno por los pesos uruguayos. La caída mensual más importante en 2022 se dio en febrero cuando retrocedió 3,67% (fue la mayor baja mensual en 10 años, en octubre del 2012 retrocedía 5,14%). 

El aumento más destacable fue el de julio cuando subió 2,69% (el mayor ascenso desde octubre de 2021). El menor valor diario del dólar del años se dio la semana pasada, el 21 de diciembre cotizó en $ 38,341 (un mínimo desde el 20 de febrero de 2020 cuando cotizaba en $38,254) y el máximo fue a principios del año, el 5 de enero cotizaba en $ 44,731. 

 En diciembre la divisa estadounidense subió 1,72%. Durante los primeros 20 días del mes las variaciones fueron casi todas a la baja, con un acumulado mensual negativo. Luego se dieron cuatro aumentos consecutivos que lograron revertir esta tendencia. 

De las 22 sesiones operativas, hubo 13 en las que el dólar cotizó a la baja y nueve al alza. Por su parte, el valor promedio del dólar durante el mes de diciembre fue de $ 39,09 una caída de 1,65% respecto al promedio de noviembre. Ayer, en el último día de operativa del año, el dólar cotizó en promedio a $ 40,071 con un aumento de 1,13% respecto al jueves.

 La divisa estadounidense cotizó entre $ 39,95 y $ 40,25 en la víspera, para finalizar en el mínimo. El valor de cierre sube 0,4% respecto al del jueves. Al público, en las pizarras del Banco República el dólar subió ayer 10 centésimos para la compra y 20 centésimos para la venta cerrando en 2022 en $ 38,70 y $ 41,20 respectivamente. En el año, “punta a punta”, la baja de la cotización al público para la compra fue de $ 4,80 y para la venta de $ 4,70. 

 EL DATO Riesgo país cierra cerca de mínimo histórico El riesgo país medido a través del Índice UBI, que elabora República AFAP, bajó ayer 2 unidades y cerró en 70 puntos básicos, un nivel cercano al mínimo histórico. Esta caída se dio con una cotización a la baja tanto en el precio de los bonos uruguayos como en el valor de los treasuries (bonos del Tesoro estadounidense).

 En diciembre el UBI bajó 14 puntos básicos y en el año descendió 35 unidades. Además, el pasado 28 de diciembre el riesgo país tuvo su mínimo histórico en 68 unidades. Región En Brasil, principal mercado de referencia en materia cambiaría, el dólar cerró 2022 con un caída de 6,50%. Ayer el valor de cierre fue de 5,2177 reales quedando estable respecto al jueves. En diciembre el dólar en Brasil retrocedió 1,44%. En Argentina, el dólar oficial aumentó 0,21% ayer y cerró en 177,16 pesos argentinos. En diciembre subió 5,91% y en 2022 acumuló un alza de 72,47%. En tanto, el dólar blue aumentó 66,4% en el año, para finalizar ayer en 346 pesos argentinos. 

 SABER MÁS Competitividad con fuerte caída en el mes En noviembre la competitividad externa de productos uruguayos medidos en dólares cayó 2,8% respecto a octubre, según los datos publicados ayer por el Banco Central (BCU). Esta pérdida de competitividad es la cuarta seguida y la novena en lo que va de 2022. A nivel interanual, es decir al comprar con inoviembre del año anterior, el índice de Tipo deCambio Real (TCR) cae por noveno mes consecutivo, en esta ocasión 12,2%. 

 La pérdida de competitividad de noviembre respecto a octubre, que conlleva un aumento de los precios de los bienes uruguayos medidos en dólares en relación con la de sus principales socios comerciales, se explica por una caída en el TCR tanto frente a los países de consideración extrarregionales como a los de la región. Frente a los socios extraregionales, en la comparación mensual, la competitividad baja 1,94%, siendo la cuarta caída consecutiva. Se dio una caída del TCR frente a Estados Unidos (-3,03%) y China (-2,76%). Estas bajas no logran ser revertidas por los aumentos frente a Italia (+1,32%), Reino Unido (+1,32%), España (+0,7%), México (+0,4%) y Alemania (+0,31%).

 En términos interanuales, es decir en comparación con noviembre de 2021, la competitividad extrarregional baja 18,6%. Es el 10° mes que el índice cae de forma consecutiva y en 2022 solo en enero el indicador presentó una mejora. Esta pérdida se dio frente a todos los países de fuera de la región:. China (-24,6%), seguido por España (-20,22%), Reino Unido (-19,3%), Alemania (-17,74%), Italia (-16,45%), Estados Unidos (-10,77%) y México (-3,52%). Al evaluar lo sucedido respecto a los socios de la región, el TCR baja 3,75% en noviembre frente a octubre (cuando había subido 0,29%). La caída se dio frente a los dos países considerados, Argentina (-4,33%) y Brasil (-3,03%). 

 En la comparación interanual la competitividad regional cae 3,73%. Esta baja se da luego de que el indicador presentara mejoras durante cuatro meses seguidos. El descenso se dio sobre todo por la pérdida de competitividad con Brasil (-7,18%), ya que con Argentina fue mínima (-0,74%). Cabe recordar que el tipo de cambio real es un indicador que mide la relación de precios al consumo entre los productos uruguayos, nominados en dólares, y los productos al consumo de los principales socios comerciales, medida que constituye uno de los indicadores principales de la competitividad del país, aunque existen otros que también deben considerarse a la hora de evaluar la competitividad en forma sintética.

domingo, 15 de agosto de 2021

El pánico y la inseguridad se adueñan de la capital afgana

 

 El mundo ha asistido atónito este domingo a la caída de Kabul en manos de los talibanes, que han conquistado prácticamente todo Afganistán en poco más de una semana. De la capital afgana, sumida en el pánico, tratan de huir los extranjeros y muchos afganos. Los helicópteros estadounidenses han evacuado la embajada. 

El personal ha quemado antes todos los documentos confidenciales y arriado la bandera. Los talibanes se preparan a declarar el Emirato Islámico de Afganistán, según una fuente insurgente El presidente afgano también ha huido. Ashraf Ghani se ha ido sin más de Afganistán, dejando estupefactos a los miembros de su Gobierno. 

La hecatombe del estado es tal que, según una fuente insurgente, los talibanes se preparan ya para declarar el Emirato Islámico de Afganistán desde el palacio presidencial. El ministro del Interior afgano ha asegurado en una declaración grabada, que "Kabul no será atacada", ya que se ha acordado una "transferencia pacífica del poder político a un Gobierno de transición". Mientras decía esto, los talibanes ya campaban a sus anchas por las calles de la capital afgana.

 Estados Unidos pide a sus ciudadanos que no traten de llegar al aeropuerto Estados Unidos ha pedido a sus ciudadanos que permanezcan en lugar protegido y no traten de llegar al aeropuerto internacional por sus propios medios, porque la seguridad en la capital afgana se esté deteriorando rápidamente.

 El aeropuerto es la vía de escape para extranjeros, diplomáticos, funcionarios públicos, académicos, periodistas y todos aquellos que han trabajado con los extranjeros y cuya vida corre ahora peligro. Cientos de afganos se han agolpado durante todo el día ante los cajeros de los bancos con la esperanza de poder retirar sus ahorros. Imágenes recibidas este domingo muestran cómo los talibanes están liberando a los presos de las cárceles, lo que hace temer que se produzcan disturbios y saqueos en un país en plena descomposición.

viernes, 25 de junio de 2021

Se derrumban las acciones de empresas argentinas en Wall Street tras la salida del país de la categoría de emergente

 

Ayer MSCI sacó al mercado argentino de su índice de emergentes. Y ni siquiera lo bajó a la categoría de frontera, sino que lo apartó en una categoría exclusiva conocida como “standalone”. Al no estar en ningún indice, inversores salen de los papeles argentinos
La acción de YPF que cotiza en Wall Street abrió con una baja de casi el 12% en dólares, la de Edenor se desplomaba 8% y la de BBVA Argentina hasta 6,5%. Esos tres papeles lideraban las bajas en una jornada de números rojos generalizados para los papeles de empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York. Y que se sentía también en la bolsa porteña, donde el índice S&P Merval caía 5,4% en las primeras operaciones del día. 

 La nueva caída de las acciones de empresas argentinas se da luego de que la empresa MSCI comunicara ayer, tras el cierre del mercado, que la Argentina ya no formará parte del índice de mercados emergentes el año que viene. El país había ascendido a esa categoría en 2018, pero se encontraba en revisión desde el año pasado. La decisión de la empresa que elabora los índices más importantes del mercado global no sorprendió en si: los controles al movimiento de capitales, por ejemplo las trabas cambiarias, hacían predecible el descenso del mercado local a una categoría menor.

 Pero hasta esa visión pesimista era algo más esperanzada que lo que realmente pasó. MSCI no devolvió a la Argentina a la categoría de Frontera, es decir no la incorporó a un índice menor, sino que apartó al mercado argentino de todos los índices. El índice MSCI Argentina será a partir del año que viene un índice “standalone”, un índice apartado del resto. Jamaica, Panamá y Trinidad y Tobago son otros ejemplos de mercados apartados como el argentino. 

 La noticia fue en contra de la apuesta mayoritaria en el mercado. El consenso entre los operadores locales era que el país regresaba a la categoría de Frontera, lo que implicaba cotizar en un índice de menor categoría pero con un importante flujo de inversiones. Y más acciones argentinas dentro del indicador. Las acciones que más sufren son, precisamente, las de las empresas que hubieran calificado para el índice de Frontera.

miércoles, 16 de junio de 2021

Caída del teleférico que dejó 14 muertos en Italia

 

La tragedia ocurrió después que los tres responsables de la instalación desactivaran los frenos al intentar resolver una anomalía. Están acusados de homicidio múltiple doloso, desastre por negligencia y eliminación de herramientas para evitar accidentes de trabajo
Dos nuevos videos difundidos este miércoles mostraron cómo fue la caída al vacío de una cabina de teleférico en el norte de Italia el pasado 23 de mayo, un desastre que provocó la muerte de catorce personas. Las imágenes, difundidas por el noticiero Tg3, muestran a la cabina del teleférico que conecta el monte alpino de Mottarone y la localidad de Stresa, en la región de Piamonte, recorriendo los últimos metros antes de llegar a su destino.

 A escasos metros de distancia, se ve un encargado listo para recibir a los pasajeros, abriéndoles las puertas. Sin embargo, en ese momento el cable se rompe y la cabina comienza a retroceder hacia el valle a toda velocidad por unos 300 metros, antes de caer al vacío. El teleférico estaba sin frenos, ya que los responsables de la instalación los habían desactivados para para solventar una anomalía y poder seguir operando el servicio.

 La caída causó la muerte de 14 personas que viajaban dentro. Sólo sobrevivió un niño de 5 años, quien fue dado de alta el pasado 10 de junio. Quedó huérfano tras la muerte de sus padres y su hermano. Los dos videos, uno tomado desde el exterior de la estación del teleférico, el otro desde el interior, están ahora siendo examinados por la Fiscalía de Verbania, que investiga la tragedia. Italia sigue con atención el caso, que conmocionó a la opinión pública, después de que los tres acusados de la caída ingresaran en prisión de forma cautelar tras responder a un interrogatorio. 

 El propietario de la empresa Ferrovie del Mottarone, que gestiona el teleférico, Luigi Nerini, así como el director de la infraestructura, Enrico Perocchio, quedaron poco después en libertad, aunque siguen en la lista de investigados. Mientras que el jefe de operaciones del teleférico, Gabriele Tadini, fue puesto en arresto domiciliario, tras admitir que desactivó el sistema de frenado, lo que originó la caída. 

 Los tres responsables de la instalación están acusados de los delitos de homicidio múltiple doloso, desastre por negligencia y eliminación de herramientas para evitar accidentes de trabajo. Tadini ha reconocido que desactivó una parte del sistema de frenado, según él para agilizar el movimiento del teleférico a la espera de reparaciones, lo que supuestamente hizo que al romperse el cable la cabina cayera al vacío. Todavía queda por determinar por qué la cuerda de acarreo, como se puede ver claramente en las imágenes, se rompió mientras la cabina se encontraba a pocos metros de la estación.

sábado, 8 de mayo de 2021

Cómo se vivió en la Argentina “neutral” la caída de Berlín, el suicidio de Hitler y el fin del régimen nazi

 

Cuando los primeros días de mayo de 1945 los diarios de casi todo el mundo reprodujeron la emblemática foto tomada por Yevgueni Jaldéi que muestra a soldados del Ejército Rojo alzando la bandera de la Unión Soviética sobre el Reischtag alemán, no quedaron dudas de que la suerte de la Alemania nazi estaba echada. Por esos días, en la Argentina, que había estirado su neutralidad al límite, hubo reacciones de todo tipo y también se empezaron a gestar acontecimientos históricos






el primer ministro birtánico Winston Churchill, el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, y el premier soviético Joseph Stalin, juntos en la Conferencia de Potsdam en1945 (Getty)
el primer ministro birtánico Winston Churchill, el presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, y el premier soviético Joseph Stalin, juntos en la Conferencia de Potsdam en1945 (Getty)

Los tres rostros de la victoria asomaban en la tarde del martes 8 de mayo de 1945 en la tapa del Suplemento de la Victoria editado junto con el vespertino porteño Noticias Gráficas: en el medio Winston Churchill, a su izquierda Harry Truman y a la derecha .en el diario- Iósif Stalin. Los jefes de Estado de Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética lucían en un collage que debajo tenía una inmensa V. El título fue “Por un mundo mejor” y en su página 2 había un homenaje a Franklin D. Roosevelt, el presidente norteamericano que, 35 días antes, dijo: “Siento un inmenso dolor en la parte trasera de la cabeza” y murió horas después dejando a Truman al frente de la Casa Blanca.

“A las 19,01 -hora argentina- debe cesar el fuego”, decía la portada. Las primeras invasiones de la Wehrmatch habían comenzado casi seis años atrás, cuando el 1° de septiembre de 1939 Alemania invadía Polonia. A esa hora, debían dejar de contarse los muertos. Años después, las víctimas fatales se cifraron en alrededor de 60 millones.

El asalto a Berlín por parte de las fuerzas soviéticas que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial
El asalto a Berlín por parte de las fuerzas soviéticas que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial

A la mañana, La Prensa -en ese tiempo uno de los diarios de mayor circulación en la Argentina– titulaba: “Desde Alemania se anunció la muerte de Hitler y su reemplazo por el Almirante Karl Doenitz”. En la bajada se daban precisiones de la situación con la típica y enrevesada redacción de la época: “Tanto en Berlín como en otros sectores realizaron los rusos nuevos avances” y agregaba en tipografía de menor cuerpo: “En el norte del Reich rebasaron los Aliados a Hamburgo y en el sur progresan hacia Linz”. Llamativamente, el diario no informaba sobre ninguna reacción –ni del gobierno ni de la sociedad– frente a los hechos.

Noticias Gráficas registró que la primicia del fin de la guerra había sido dada por el jefe de los corresponsales de Associated Press en Londres el lunes 7, 24 horas antes. El periodista era Edward Kennedy, homónimo del senador cuyo hermano John Fitzgerald sería consagrado presidente años después y asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963. Por esas curiosidades, el periodista Kennedy moría exactamente una semana después del magnicidio.

El suicidio de Adolf Hitler en los diarios argentinos (Hemeroteca de la Biblioteca del Congreso de la Nación)
El suicidio de Adolf Hitler en los diarios argentinos (Hemeroteca de la Biblioteca del Congreso de la Nación)

“Los tres grandes ganaron la guerra, pero ya no existen los tres grandes”, comenzaba el artículo de Noticias Gráficas y así resaltaba el papel de Roosevelt en el entendimiento que habían sellado en febrero de ese año en Yalta para que el fin del conflicto congelara el abierto enfrentamiento ideológico entre comunistas y capitalistas. “Nadie ignora cuánto se le debe -decía el editorial-. Otro hubiera sido el rumbo de la humanidad si Roosevelt no hubiera creado las condiciones precisas”.

Aunque la mayoría de las notas resaltaban a las fuerzas británicas y norteamericanas, no faltó el artículo de reivindicación de la figura destacada de la Unión Soviética, titulado “Stalin, el conductor de Rusia” y relataba, en clave de elogio, la vida de quien ya se convertía en el adversario del llamado “mundo occidental”: el fin de la Segunda Guerra era, al mismísimo tiempo, el inicio de la Guerra Fría.

El vespertino, en base a un cable de Associated Press, advierte que el corresponsal de la agencia Tass aseguraba que un general soviético -cuyo nombre no reveló- confirmaba la muerte del Füher: “Habían encontrado el cadáver de un hombre perforado de bala y bastante castigado identificado con Adolf Hitler”. Lo que ese día se daba por cierto durante años quedó en suspenso, plagado de versiones, se confirmaba recién en 2018 por un estudio de pruebas dentales. Noticias Gráficas decía que “fotógrafos rusos tomaron fotos del cadáver desde todos los ángulos”.

La caída del régimen nazi (Hemeroteca de la Biblioteca del Congreso de la Nación)
La caída del régimen nazi (Hemeroteca de la Biblioteca del Congreso de la Nación)

Como pocas veces, las páginas de los diarios nacionales estaban recargadas de noticias internacionales. Sin embargo, también registraban los festejos de ese día en la Argentina. “La población pugna en las calles por adquirir banderitas aliadas”, decía el vespertino, al tiempo que destacaba: “Un grandioso acto se llevó a cabo esta mañana en El Ópera” y mostraba las fotos del teatro colmado de gente y en el escenario estaban los representantes diplomáticos de numerosos países europeos y americanos con sus banderas detrás. En páginas interiores se anunciaba que en ese teatro, dos días después, se proyectaría Santa Cándida con Niní Marshall.

Un poco de historia

Comenzaba 1945 y en Buenos Aires, Edelmiro Farrell llegaba a diario a la Casa Rosada con su traje y su gorra de general de claro corte prusiano. Sin embargo, cuando miraba los cables que llegaban desde las embajadas era evidente que se aproximaba un cambio en el escenario mundial.

Farrell estaba al frente de una Argentina que no sufría en carne propia la gravedad de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, su inserción con las potencias no era sencilla. Su tradicional dependencia de Londres –asociada a la provisión de carnes principalmente- chocaba con las aspiraciones de Estados Unidos de que la Argentina se alineara con Washington, la potencia ascendente que con Franklin Delano Roosevelt daba una vuelta más de tuerca a la doctrina Monroe.

Así como Brasil se había comprometido con tropas en el frente europeo, los militares llegados al poder en junio de 1943 estiraban la “neutralidad” de un modo que ponía muy nerviosa a la Casa Blanca.

Keitel firma la rendición ante oficiales del Ejército Rojo
Keitel firma la rendición ante oficiales del Ejército Rojo

En enero de 1945, con un crudo invierno en el este europeo, Iósif Stalin y los mandos del Ejército Rojo decidieron avanzar con la misma velocidad que las tropas de Adolf Hitler lo habían hecho en junio de 1941, en pleno verano y con el factor sorpresa, ya que Stalin se resistía a creer en un ataque alemán pese a que uno de sus mejores agentes, Richard Sorge, instalado en Tokio, le había advertido que Japón no atacaría a la Unión Soviética y lo instaba a transportar los ejércitos desde el mar de China hacia el frente oeste, donde la Wehrmatch avanzaba a toda marcha.

El resultado de las malas decisiones de Stalin significó un avance feroz de los tanques alemanes y generaron las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra.

Aunque nadie había podido contra la maquinaria bélica alemana, el mariscal Georgi Zhúkov había decidido devolverle a los alemanes con la misma moneda recibida en el verano del 41. Zhúkov, de origen campesino, tenía un talento militar alimentado por sus recientes experiencias en puestos de comando en las batallas de Moscú cuando los alemanes llegaron a la capital de la Unión Soviética en octubre de aquel 1941. Y pudieron evitar la toma de esa ciudad. Luego estuvo nada menos que en Stalingrado, en Leningrado y en Kursk. En dos años, había aprendido a resistir hasta poder tomar la iniciativa.

En enero de 1945, y pese al recelo permanente de Stalin sobre él, Zhúkov, por primera vez, pudo planear una ofensiva ambiciosa: con los ejércitos soviéticos ya instalados en Polonia, avanzar hasta Alemania y no parar hasta la toma de Berlín.

En paralelo y con alto grado de competencia con los soviéticos para ver quién llegaba primero a la capital de Alemania, los ejércitos del Reino Unido y de los Estados Unidos habían logrado éxitos importantes: a mediados del 43, los tanques del mariscal Erwin Montgomery se imponían en el norte de África con participación activa de soldados de la “Francia libre”; en agosto del 44 se produjo el desembarco masivo de tropas en Normandía y en pocas semanas derrotaban al régimen pro-nazi del mariscal Phillipe Petain, desde el sur de Italia, los aliados avanzaban para terminar con Benito Mussolini, aliado clave de Hitler.

Argentina sin definiciones

Las noticias llegaban y, sin embargo, los líderes del golpe de 1943, estaban más involucrados en las disputas de los coroneles del Grupo de Oficiales Unidos (GOU) -núcleo del gobierno de Farrell- que de proponerse atender los cambiantes escenarios internacionales.

La “neutralidad argentina” estaba muy monitoreada por el Foreign Office británico y por el Departamento de Estado norteamericano. Un par de episodios muestran la estrecha visión de Farrell.

Edelmiro Farrell
Edelmiro Farrell

Uno. A fines del 43, el argentino Osmar Alberto Hellmuth, oficial naval retirado y hombre de la inteligencia germana, fue encomendado por el gobierno de Farrell para comprar armamento alemán. Lo curioso es que viajó cuando los ejércitos del Führer ya sufrían duros golpes y todos los gobiernos del sur del Río Bravo se alineaban o al menos sabían del peso del gobierno de Roosevelt, que llevaba dos años en el frente del Pacífico en julio de ese 1943 desembarcaban en Sicilia y empezaban a jugar fuerte en el frente europeo.

Hellmuth cruzó el Atlántico y desde Portugal -país neutral infectado de espías- envió un telegrama cifrado desde la embajada argentina para dar cuenta del rumbo de su misión. Nunca llegó a comprar armas alemanas porque la inteligencia británica lo capturó. Fue trasladado a Londres y quedó preso. A mediados del 44, el affaire Hellmuth llevó a que, tanto Inglaterra como Estados Unidos se plantearon aplicar sanciones a la Argentina.

También a fines del 43, el GOU impulsó a un grupo de oficiales bolivianos a dar fin al gobierno del general Enrique Peñaranda, claramente alineado con Estados Unidos. El golpe de los militares bolivianos puso furiosos a los encargados de América latina del Departamento de Estado y elaboraron un memorándum sobre “la intervención argentina”.

En Brasil, el presidente Getulio Vargas era un hombre de fuerte arraigo popular –llegó a ser llamado “el padre de los pobres”- y eso no le impidió involucrar a su país con una fuerza expedicionaria acoplada a las tropas estadounidenses.

Más allá de las antipatías que produjo ese alineamiento “carnal” con Roosevelt, todo indicaba que el general Farrell y los oficiales del GOU confundían “neutralidad” con indeterminación y postergación de decisiones.

Comenzaba 1945, todo indicaba que era cuestión de meses la caída de Hitler y Estados Unidos cuidaba su patio trasero.

El periodista y politólogo Fabián Bosoer cuenta en Braden o Perón (El Ateneo, 2011) que el periódico The United States News en su primer número de 1945, decía que los Estados Unidos harían un intento de “solucionar el problema argentino” y mencionaba que en 1944 habían hecho una ofensiva para que la Casa Rosada declarara la guerra al Eje. La escalada llegó al embargo del oro argentino depositado en aquel país y a la prohibición de los buques de bandera estadounidense a utilizar puertos argentinos. “Sin embargo, en círculos políticos de Washington -dice Bosoer- se lamentaban de que toda esa presión había sido en vano”.

Edelmiro Farrell y Juan Domingo Perón
Edelmiro Farrell y Juan Domingo Perón

La Casa Blanca reavivó la “Doctrina Monroe” (América para los -norte- americanos) en un encuentro llevado en el imponente castillo de Chapultepec en la Ciudad de México. Allí, en marzo de ese 1945, los estados firmantes se comprometían entre sí a la asistencia recíproca. Era un alineamiento explícito con la potencia emergente en Occidente, los Estados Unidos liderados por Franklin Roosevelt.

Argentina fue el único país que no fue invitado debido a su neutralidad. La conferencia terminó el 8 de marzo y tres semanas después el gobierno del general Farrell adhirió a ese acuerdo al tiempo que declaraba la guerra a Alemania y Japón.

El margen de soberanía de las naciones latinoamericanas se limitaba en el marco de un mundo donde se prefiguraban las áreas de influencia de las superpotencias. “En el marco de ese movimiento de piezas -dice Bosoer- es que se produce el nombramiento de Spruille Braden como embajador en la Argentina. La última designación diplomática con la firma de Roosevelt, el mismo día de su muerte”.

Eso fue el 12 de abril de 1945, entre el fin del acuerdo de Chapultepec y la declaración de guerra al Eje por parte de Argentina.

La caída de Berlín

Una semana después, los soldados de la Wehrmacht apostados en Berlín empezaron a percibir que las explosiones que sacudían a la capital no eran de aviación: la artillería del Ejército Rojo se había apostado a tiro de sus cañones de largo alcance. Las tropas soviéticas, con temperaturas favorables, con una logística suficiente y con la retaguardia cubierta tras haber derrotado a las tropas alemanas en Polonia y Hungría, se alistaban para el asalto final.

Por el lado oeste, las tropas anglo-estadounidenses habían avanzada lo suficiente en Alemania como para tomar posesión de Baviera, una región montañosa donde las fuerzas alemanas podían rearmar una defensa que alargara la guerra. Estaban apenas a 600 kilómetros de Berlín, precisamente su avance era del lado opuesto al del Ejército Rojo. Sin embargo, tanto el general Dwight Eisenhower como el mariscal Bernard Montgomery -jefes respectivamente de las fuerzas de Estados Unidos y de Gran Bretaña- sabían que la emblemática caída de la capital del Tercer Reich sería a manos de los soviéticos, sus actuales aliados y sin duda sus futuros adversarios.

Tanto Winston Churchill como Franklin Roosevelt conocían la importancia que tenía para Iósif Stalin ser quien llegara primero. La diferencia no radicaba en eso: nadie podía dudar que el fin de esa guerra que cifró sus muertos en no menos de 60 millones de personas había empezado su fin con el impresionante triunfo de la batalla de Stalingrado. Tras casi seis meses de resistencia, el Ejército Rojo, a principios de 1943 doblegaba a la Wehrmacht. Stalin le había ordenado al mariscal Zhúkov dirigir a sus tropas no bien comenzaba el sitio de los alemanes. Parecía una misión imposible. Desde 1939 el avance alemán era imparable.

Si caía Stalingrado, el rumbo del conflicto en Europa hubiera sido otro. Más de dos millones de muertos, entre ellos una innumerable cantidad de pobladores de esa ciudad. Cuando las tropas alemanas se vieron doblegadas, el general Friedrich Paulus pidió autorización al Fhürer para retroceder. Le fue denegado: Hitler pidió que sus diezmadas fuerzas pelearan hasta el fin. Lejos de eso, Paulus se rindió ante Zhúkov con los 90.000 soldados alemanes que todavía estaban en pie. Hitler enfureció. No solo era la primera derrota importante de sus fuerzas sino que un general de la importancia de Paulus lo había desobedecido.

De ahí en más, la moral de las tropas de Stalin fue un factor decisivo en el avance hacia Berlín.

Spruille Braden y Juan Domingo Perón
Spruille Braden y Juan Domingo Perón

En la tarde del lunes 30 de abril de 1945, el Reichstag, el viejo Parlamento alemán, fue tomado por la 150° división de asalto del Ejército Rojo. Ese mismo día, en su guarida, Hitler apoyó una pistola en la sien derecha y se mató. Su esposa Eva Braun así como la mayoría de su estado mayor y muchos de sus familiares eligieron quitarse la vida.

Una semana después, Alemania se rendía formalmente ante los aliados en la ciudad francesa de Reims. Horas después, Eisenhower y altos oficiales británicos y franceses se trasladaron a Berlín y quienes habían quedado al frente de la Wehrmatch capitularon ante ellos y los mandos del Ejército Rojo.

Spruille Braden en Buenos Aires

Pocos días más tarde, el 19 de mayo, el corpulento y flamante embajador de Estados Unidos llegaba a una Argentina que perseguía y ponía presos a todos aquellos que todavía remoloneaban con sus simpatías a la Alemania nazi, muchos de los cuales formaban parte del GOU.

Dos días después de su llegada, Braden presentó cartas credenciales llevado en carruaje y escoltado por granaderos. Para ese entonces, el general Farrell como gran parte de la estructura de gobierno en la que que Juan Domingo Perón, ese hombre que era ministro de Guerra, secretario de Trabajo y Previsión, además de vicepresidente, era “la” figura en ascenso. En el banquete de bienvenida, Braden y Perón intercambiaron “palabras de amistad y de buena voluntad”, según registró Fabián Bosoer en el libro mencionado.

Desde ya, lo que sucedió entre ambos -el embajador y el entonces vicepresidente- desde ese encuentro inicial y las elecciones del 24 de febrero de 1946 es otra historia.

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