Mostrando entradas con la etiqueta muertes por las vacunas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muertes por las vacunas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de mayo de 2021

Incrementan las muertes por las vacunas contra el COVID-19 Por Dr. Joseph Mercola

 


Fuente: Postaporteña

Tucker Carlson, presentador de la cadena de noticias Fox News, hizo una pregunta que nadie se había atrevido a hacer: "¿Cuántas personas han muerto tras recibir alguna vacuna contra el COVID-19?" En tan solo cuatro meses las vacunas contra el COVID-19 mataron a más personas que todas las demás vacunas juntas durante un período de 15.5 años, desde mediados de 1997 a finales de 2013 Dr. Joseph Mercola 22 mayo, 2021

 Y la respuesta a esta pregunta tabú (prohibida) es muy impactante. Carlson señala (aunque algo impreciso a mi parecer) que en general las vacunas han demostrado ser seguras, al citar estadísticas sobre cuántas personas han muerto tras recibir la vacuna contra la influenza estacional en los últimos años. En los Estados Unidos, más de 165 millones de personas reciben la vacuna contra la gripe cada año y según el Sistema para Reportar Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS), en el 2017 se reportaron más de 85 fallecimientos de personas tras recibir la vacuna contra la influenza, 119 muertes en el 2018 y 203 muertes en el 2019. Entonces Carlson pregunta: “¿Cómo se comparan esas tasas con las tasas de muerte por la vacuna contra el coronavirus?”La respuesta es simple, la diferencia es abismal. Muertes por vacunas contra el COVID-19 Entre mediados de diciembre del 2020 y el 23 de abril del 2021, periodo en el cual entre 95 millones y 100 millones de personas habían recibido la vacuna contra el COVID-19, se reportaron 3544 muertes, lo que equivale alrededor de 30 muertes por día. Esas son 182 muertes más que las que citó Carlson, además para el 23 de abril del 2021, el VAERS también había recibido 12 618 reportes de eventos adversos graves, con un total de 118 902 reportes de eventos adversos. 

Según los cálculos de Carlson, si por las vacunas mueren alrededor de 30 personas al día, entonces esta cifra incrementará en centenares cada semana. Carlson también cita datos de una investigación del Departamento de Salud y Servicios Humanos que encontró que solo se reportan el 1 % de las lesiones por vacunas ante el VAERS, lo que se debe principalmente a que es un sistema pasivo y los reportes se realizan de manera voluntaria. Muchas de las personas que viven en los Estados Unidos ni siquiera saben que existe este sistema o que pueden presentar un reporte y la mayoría de los médicos no presentan reportes sobre lesiones porque el sistema médico no los recompensa por tomarse la molestia.

 Además, según un estudio que se publicó en BMJ en el 2005, como máximo se reporta el 10 % de los efectos secundarios de las vacunas ante el VAERS, lo que significa que el número real de efectos secundarios en realidad podría ser unas 10 o incluso 100 veces mayor del que se reporta. Es decir, podría haber entre unos 126 000 y 1.2 millones de casos de efectos secundarios graves, al igual que entre 35 440 y 354 400 muertes relacionadas con la vacuna. Y aunque Carlson se niega a especular sobre cuál podría ser el número real de muertos, enfatiza que estas cifras están muy por encima de lo normal, ya que en tan solo cuatro meses las vacunas contra el COVID-19 mataron a más personas que todas las demás vacunas juntas durante un período de 15.5 años, desde mediados de 1997 a finales de 2013. ¿Prefiere poner su vida en riesgo o renunciar a su libertad? A pesar de que los datos demuestran que existen riesgos claros, las autoridades estadounidenses piden a la población que se vacune, mientras que las personas que deciden no hacerlo son humilladas, discriminadas y avergonzadas. Hace poco, el presidente Biden advirtió que las personas que no tienen ambas dosis de la vacuna contra el COVID-19 "corren el riesgo de morir" a causa de la infección, y agregó lo siguiente: "Esta es su decisión: es cuestión de vida o muerte".

 Carlson señala de forma muy acertada que aunque las personas que no tienen la vacuna pueden morir de COVID-19, no todos corren el mismo riesgo, ya que se sabe que las personas de edad avanzada y con enfermedades crónicas tienen el mayor riesgo, mientras que las personas jóvenes o sanas tienen un riesgo muy bajo, al igual que todos aquellos que tuvieron COVID-19 y se recuperaron. Así que para las personas jóvenes, sanas o inmunes, no tendría sentido arriesgarse a morir o a sufrir algún efecto secundario a causa de la "vacuna". Yo diría que realmente no tiene ningún sentido, ya que también hay varios tratamientos, tanto caseros como hospitalarios, que han demostrado ser muy efectivos. Por lo tanto, no es necesario arriesgar su salud y su vida al administrarse esta terapia génica contra el COVID-19. Como señaló Carlson, en los Estados Unidos hay cientos de millones de personas jóvenes, sanas e inmunes, pero nuestros actores políticos "no quieren reconocer que existe esta categoría de personas". Actúan como si todos tuvieran el mismo riesgo y, por lo tanto, pretenden que todos deban vacunarse. Carlson señala que esta política podría considerarse aceptable si se pudiera demostrar de manera concluyente que las "vacunas" son seguras y si se supiera a ciencia cierta cuáles son los efectos a largo plazo de estas vacunas de ARNm y de ADN de vectores virales, pero ni sabemos si son seguras, ni conocemos sus efectos a largo plazo. 

 Miles de personas han muerto y muchos de los efectos secundarios no tienen explicación, por ejemplo, ahora las vacunas contra el COVID-19 representan un tercio de todos los efectos secundarios de tinnitus (Silbido o zumbido de oídos) que se han reportado ante el VAERS. Mientras que los investigadores de Oxford y UCLA que le están dando seguimiento a los efectos secundarios en ocho países diferentes, informan que “las mujeres de entre 18 y 34 años tuvieron una mayor tasa de trombosis venosa profunda que los hombres de la misma edad”, dice Carlson. ¿Por qué? Nadie sabe. Tantas muertes y nadie hace nada al respecto Quizás lo más sorprendente de todo es que nadie parecer darle mucha importancia a estos miles de casos de muertes y de reacciones graves. En el año 1976, el gobierno de los Estados Unidos vacunó a unos 45 millones de personas contra la gripe porcina pandémica. 

La campaña de vacunación masiva contra esta enfermedad se canceló después de que murieron 53 personas, ya que las autoridades decidieron que la vacuna representaba un gran riesgo como para continuar con la campaña. Pero en la actualidad, las autoridades sanitarias hacen caso omiso de las más de 3500 muertes relacionadas con las vacunas contra el COVID-19, al clasificarlas como coincidentes o intrascendentes. Amigos, esto representa 70 veces más muertes que la vacuna contra la gripe porcina, la cual se dejó de aplicar. Si esto no le sorprende, no sé qué lo haría. Y esta cifra ni siquiera incluye los posibles miles de abortos espontáneos, que ahora se están reconociendo como una posible complicación de las “vacunas” contra el COVID-19. De hecho, un reporte de abril del 2021 que se publicó en The New England Journal of Medicine señala que el aborto espontáneo fue el problema de salud que más se reportó después de recibir la vacuna contra el COVID-19, al igual que "podría existir un subregistro considerable de eventos adversos específicos en el embarazo y en los recién nacidos" que se relacionan con la vacuna.

 Pero en lugar de publicar una advertencia de que la vacuna podría causar abortos espontáneos, los funcionarios de salud solo recomendaron "supervisar" el problema. La Unión Europea reporta cientos de miles de efectos secundarios En la Unión Europea encontramos más de lo mismo. Para el 17 de abril del 2021, su sistema EudraVigilance, al que se reportan las reacciones a los medicamentos, había recibido 330 218 reportes de lesiones relacionadas con una de las cuatro vacunas contra el COVID-19 disponibles en aquel continente (Moderna, Pfizer, AstraZeneca y Johnson & Johnson).

 Dentro de esos reportes se incluyeron 7766 muertes. De estos casos, la vacuna de ARNm de Pfizer representó el mayor número de muertes con 4293, seguida de Moderna con 2094 muertes, AstraZeneca con 1360 muertes y Johnson & Johnson con 19 muertes. Mientras que las lesiones que se reportaron con mayor frecuencia fueron problemas relacionados con el corazón y trastornos sanguíneos/linfáticos. En otras noticias relacionadas, el Comité del Pueblo de Israel (IPC), el cual es un cuerpo civil de expertos en salud, publicó un informe que detalla los efectos secundarios de la vacuna de Pfizer y concluyó que "nunca había existido una vacuna que dañara a tantas personas". El Comité recibió 288 reportes de defunción, el 90 % de los cuales ocurrieron dentro de los 10 días posteriores a la vacunación y el 64 % eran hombres. Esto contradice los datos del Ministerio de Salud de Israel, que afirma que solo hay 45 muertes relacionadas con la vacuna. 

Según este informe (traducido del hebreo): “Según los datos de la Oficina Central de Estadísticas, durante enero y febrero del 2021, en el pico de la campaña de vacunación masiva en Israel, en comparación con el año anterior hubo un incremento del 22 % en la mortalidad general. De hecho, enero y febrero de 2021 han sido los meses más mortíferos de la última década, con la mayor tasa de mortalidad general en los últimos 10 años. En el grupo de edad de 20 a 29 años, el incremento de la mortalidad general ha sido aún más impactante, ya que, a diferencia del año anterior, en este grupo de edad detectamos un incremento del 32 % en la mortalidad general. El análisis estadístico de la información de la Oficina Central de Estadísticas, junto con la información del Ministerio de Salud, lleva a la conclusión de que se estima que la tasa de mortalidad entre las personas que recibieron la vacuna es de 1:5000 (1:13000 entre 20 y 49 años, 1:6000 entre 50 y 69 años, 1:1600 de 70+). Según esta cifra, es posible estimar el número de muertes en Israel relacionadas con la vacuna, que hasta la fecha es de entre 1000 y 1100 personas". 

 Efectos reproductivos En los Estados Unidos, cada vez hay más reportes de problemas menstruales entre mujeres que han recibido la vacuna contra el COVID-19. De acuerdo a lo informado por el portal The Defender: “Las mujeres reportaron sangrado hemorrágico con coágulos, períodos retrasados o ausentes, síntomas premenopáusicos repentinos, períodos de un mes y sangrado irregular abundante después de recibir una o ambas dosis de la vacuna contra el COVID-19. No hay datos que relacionen las vacunas contra el COVID-19 con los cambios en la menstruación porque los ensayos clínicos omiten el seguimiento de los ciclos menstruales, pero dos expertos de la Universidad de Yale escribieron en el diario The New York Times que podría haber una relación. 

 'Las vacunas están diseñadas para producir una respuesta inmunológica y el ciclo femenino requiere del sistema inmunológico, por lo que es posible que las vacunas puedan cambiar de forma temporal el desarrollo normal de estos procesos". Algo aún más extraño es que hay cientos de reportes anecdóticos de mujeres que no han recibido la vacuna, pero que pasaron tiempo cerca de alguien que sí lo hizo y que están experimentando el mismo tipo de menstruaciones anormales e irregularidades en el sangrado. Algunos médicos plantean la hipótesis de que puede estar ocurriendo algún tipo de "contagio" por decirlo de alguna manera, pero se desconoce el mecanismo. Pero aún es muy pronto para especular más sobre este tema. 

 De manera curiosa, un estudio chino que se publicó en el portal Reproductive BioMedicine Online, analizó las hormonas sexuales y la menstruación en mujeres no vacunadas en edad reproductiva que se diagnosticaron con COVID-19. Este estudio encontró que el 28 % tuvo un cambio en la duración de su ciclo, el 19 % tuvo ciclos prolongados y el 25 % tuvo un cambio en el volumen de la sangre menstrual. Los investigadores plantean la hipótesis de que "los cambios en la menstruación de estas pacientes podrían deberse a los cambios transitorios de las hormonas sexuales" a causa de la supresión temporal de la función ovárica durante la infección. La Dra. Natalie Crawford, especialista en fertilidad, dijo para The Defender que las irregularidades menstruales que se observaron en pacientes femeninas con COVID-19 podrían relacionarse con una respuesta de inmunidad celular y dado que la vacuna le indica a su cuerpo que produzca la proteína spike del SARS-CoV-2, a la que su sistema inmunológico responde, los efectos de la vacuna podrían ser similares a los de la infección natural. La cifra de muertes podría incrementar durante invierno y otoño Aunque el número de muertos por las vacunas contra el COVID-19 ya se encuentra en un nivel histórico, me temo que irán en aumento a medida que nos acerquemos a las temporadas de otoño e invierno. 

La razón de esto es que uno de los mayores factores de riesgo de estas vacunas es la mejora dependiente de anticuerpos (ADE) o la mejora inmunológica paradójica (PIE). En pocas palabras, ADE significa que en lugar de que la vacuna mejore su inmunidad contra la infección, mejora la capacidad del virus para ingresar e infectar sus células, lo que provoca una enfermedad más grave. De acuerdo con un artículo de revisión del año 2003, titulado "Antibody-Dependent Enhancement of Virus Infection and Disease”: "Los anticuerpos específicos del virus se consideran antivirales y desempeñan un papel importante en el control de las infecciones por virus de muchas formas. Sin embargo, en algunos casos, la presencia de anticuerpos específicos puede ser beneficiosa para el virus. Esta actividad se conoce como mejora dependiente de anticuerpos (ADE) de la infección por el virus. La ADE de la infección por el virus es un fenómeno en el que los anticuerpos específicos del virus promueven la entrada del virus y en algunos casos su reproducción en monocitos/macrófagos y células granulocíticas al interactuar con los receptores del complemento o Fc.

 Este fenómeno se observó in vitro e in vivo para virus de varias familias y géneros que representan una amenaza para la salud pública y veterinaria… Para algunos tipos de virus, la ADE de la infección representa un problema grave en el control de enfermedades a través de vacunas". El otoño y el invierno son las estaciones en las que ocurren la mayoría de las infecciones por coronavirus, ya sea SARS-CoV 2 u otros coronavirus que causan el resfriado común, si el ADE resulta ser un problema común con estas vacunas, entonces las personas que recibieron la vacuna podrían tener mayor riesgo de COVID-19 grave y una reacción inmunológica que podría ser letal debido al cebado patógeno. Otro de los posibles riesgos relacionados con la vacuna es la inmunopatología letal Th2, en especial entre personas de edad avanzada. 

Como se informó en un boletín de noticias de PNAS: “Desde 1960, las pruebas de vacunas candidatas para enfermedades como el dengue, el virus sincitial respiratorio (RSV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) han mostrado un fenómeno paradójico: algunos animales o personas que recibieron la vacuna y que posteriormente se expusieron al virus, desarrollaron una enfermedad más grave que los que no recibieron la vacuna. El sistema inmunológico de una persona vacunada, en ciertos casos, pareció desencadenar una respuesta deficiente a la infección natural. Este fracaso inmunológico o la llamada mejora inmunológica, se podría manifestar de diferentes formas, como la mejora dependiente de anticuerpos (ADE), un proceso en el que un virus aprovecha los anticuerpos para favorecer la infección o la mejora basada en células, una categoría que incluye la inflamación alérgica por la inmunopatología Th2.

 En algunos casos, los procesos de mejoramiento pueden confundirse... algunos investigadores argumentan que, aunque la ADE ha recibido la mayor atención hasta la fecha, es menos probable que las otras vías de mejora inmunológica provoquen una respuesta desregulada al COVID-19, dado lo que se sabe sobre la epidemiología del virus y su comportamiento en humanos. ‘Existe la posibilidad de ADE, pero tal vez el problema más grande es la inmunopatología Th2’, dice Ralph Baric, epidemiólogo y experto en coronavirus de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. 

 En estudios previos sobre el SARS, se encontró que los ratones viejos tenían riesgos altos de inmunopatología Th2 potencialmente mortal, en la que una respuesta defectuosa de las células T desencadena una inflamación alérgica y anticuerpos disfuncionales que forman complejos inmunes, lo que activa el sistema del complemento y que posiblemente puede dañar las vías respiratorias”. No permita que le laven el cerebro Carlson finaliza su segmento con un comercial de televisión, en el que algunas personas que dicen ser médicos y enfermeras se burlan y menosprecian con groserías a quienes leen e investigan sobre los efectos secundarios de la vacuna contra el COVID-19. Las personas en este comercial exigen con malas palabras "que nos comportemos como adultos y nos vacunemos". 

 Me parece impactante que crean que pueden cometer este tipo de abuso y salirse con la suya. "No da risa" dice Carlson. “Da miedo. ¿Por qué le hablan así? ¿Por qué lo humillan frente a todos? Sin importar cuántas ofensas reciba, nada cambia la verdad. Si van a obligarlo a ponerse la vacuna o a tomar cualquier otro medicamento, está en todo su derecho de saber qué es y cuáles son sus posibles efectos. Y está en todo su derecho de hacer esa pregunta, sin que intenten silenciarlo, humillarlo o avergonzarlo. Y ni las burlas, ni la coerción, ni el falso patriotismo pueden cambiarlo. Punto" En mi opinión, todavía hay tantos riesgos e incertidumbres con respecto a las vacunas, que lo más recomendable es seguir leyendo y aprendiendo, considerar los pros y contras, y tomarse todo el tiempo que necesite para decidir si quiere recibir una de estas terapias génicas contra el COVID-19. ¿Por qué tantos médicos distorsionan la verdad en torno a la vacuna contra el COVID? Hace poco tiempo tuve la oportunidad de participar en un podcast llamado "Opposing Views" de Mikhaila Peterson para hablar sobre el COVID-19. 

Es de gran importancia debatir de forma pública y compartir información de diversas fuentes, sobre todo durante la censura de ciertos grupos, organizaciones e individuos, algo que viola la ley constitucional de manera directa. El doctor Jeremy Kamil, quien es profesor asociado de microbiología e inmunología en LSU Health Shreveport, fue el segundo invitado. Él ha estudiado el virus del herpes durante dos décadas y su pasión por estudiar el comportamiento de los virus es irrefutable. Peterson dijo que envió un correo electrónico a 20 profesionales de la salud para obtener opiniones de la comunidad médica tradicional sobre el COVID-19 y Kamil fue el único que aceptó estar en el programa. Sin embargo, me gustaría responder a las declaraciones de Kamil por este medio debido a que no tuve la oportunidad de hacerlo en el momento de la entrevista; también deseo recapitular algunos de los puntos más importantes de la conversación. 

 Una prueba para el COVID-19, un virus que se creó en un laboratorio Al hablar del COVID-19 es importante comenzar por el principio y no me refiero al de la pandemia, sino al del Evento 201 que tuvo lugar en octubre del 2019. Los representantes del Foro Económico Mundial, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el Centro de Población de la Universidad Johns Hopkins, el Banco Mundial, el gobierno chino y el fabricante de vacunas Johnson & Johnson asistieron al evento, cuya organización estuvo a cargo de Bill Gates. El evento tuvo como objetivo simular una pandemia mundial que se desencadenaba por un nuevo coronavirus. Tal como está sucediendo ahora, la censura de las redes sociales fue una estrategia que se utilizó en el evento para proteger la difusión de la propaganda en torno a la vacuna y a la narrativa del evento global. Si está considerando restarle importancia a esto como si fuera una "teoría de conspiración", puede leer sobre el Evento 201 en su sitio oficial Es posible que se pregunte por qué menciono a Gates. En parte, se trata de comprender el gran poder y control que ejercen los particulares, al igual que el objetivo verdadero de la tiranía tecnocrática. 

Cuando Estados Unidos retiró los fondos para la Organización Mundial de la Salud en el 2020, Gates se convirtió en el financiador más importante de la misma. Tanto Gates como la OMS han jugado un papel importante en el desarrollo de una campaña mundial de vacunación y Gates ha invertido una gran cantidad de dinero en dichas vacunas. La OMS es la herramienta que se utilizó para implementar un bloqueo global en el 2020, lo que ocasionó una catástrofe, cuyo objetivo final es transferir la riqueza, destruir la economía y reformar a la sociedad. Asimismo, resulta interesante que Gates y compañía hayan restringido el acceso a esta vacuna, la cual es muy rentable, solo a los países que cuentan con suficientes recursos económicos para adquirirla. Las patentes no se compartieron con los demás países para que tuvieran a su disposición una vacuna que “salva vidas”, lo cual deja claro que el propósito principal de la misma es generar ganancias inconmensurables. Gates no es el único partidario en esto, ya que Google se encuentra en las mismas condiciones al igual que el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF), Klaus Schwab, quien fue el primero en hacer circular la idea que contemplaba El Gran Reinicio. El doctor Jeremy Kamil, aseguró que no estaba familiarizado con el término, por lo que lo invitaría a leer al respecto para formular sus opiniones. 

 De igual forma, mencioné la evidencia que sugiere que el SARS-CoV-2 es un virus que se creó y se filtró del Instituto de Virología de Wuhan (WIV), el cual estaba realizando investigaciones de ganancia de función de los coronavirus, cuyo financiamiento correspondía al Dr. Anthony Fauci. Estoy consciente de que esto es demasiado para asimilar, en especial si es la primera vez que escucha sobre ello, pero, a medida que las piezas del rompecabezas empiezan a encajar, lo que está sucediendo en realidad resulta más que evidente. ¿No se han presentado casos de influenza debido a que "los cubrebocas son efectivos"? Cuando se le preguntó a Kamil sobre la misteriosa desaparición de la influenza, durante la temporada 2020-2021, afirmó que la causa fue que "los cubrebocas son muy efectivos para moderar la transmisión viral". Si ese es el caso, entonces, ¿por qué los casos de COVID-19 no desaparecieron de manera similar? Sería natural preguntar: ¿Será que los casos de influenza y las muertes se hicieron pasar por fallecimientos a causa de COVID-19? Hasta julio del 2020, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) contaban las muertes por influenza y neumonía por separado. 

No obstante, llegó un momento en que comenzaron a reportarlas junto con las que habían sido causadas por el COVID-19, en una nueva categoría que figura como "NIC" (neumonía, influenza, COVID), a través de su página web COVIDView. El 12 de febrero del 2021, hacia el final de la temporada de influenza, se reemplazó al portal COVIDView por el COVID Data Tracker Weekly Review, que ya no parece mencionar la influenza y la neumonía. En cuanto a la eficacia de los cubrebocas y su uso durante actividades como la natación, existe una gran cantidad de pruebas que respaldan que no son útiles. Solo se ha realizado un ensayo controlado aleatorio sobre el uso de cubrebocas y la transmisión de COVID-19, el cual demostró que los cubrebocas no disminuyen la incidencia de infección. Un informe de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica dio a conocer que las intervenciones no farmacéuticas, como el confinamiento, las cuarentenas y la exigencia del uso de cubrebocas, no han afectado las tasas generales de transmisión del virus. 

 La reacción apropiada "debe ser resultado del número de casos" Cuando se le preguntó cuál sería la reacción "apropiada" ante la pandemia, Kamil aseguró lo siguiente: "debe ser el resultado del número de casos". Esto suena bien en teoría, siempre que dicha cantidad que sirve como base para las recomendaciones sea precisa y que las que surjan se alineen con la gravedad de la enfermedad y las evaluaciones de riesgo individuales. Por desgracia, esto casi nunca sucedió en el caso del COVID-19. ¿Cuál es la evidencia que respalda que se manipuló el número de casos? Las pruebas de PCR que la OMS recomendó solían establecerse en umbrales de 45 ciclos (CT), sin embargo, por un largo tiempo el consenso científico ha sido que una prueba dejará de ser útil si el valor supera los 35 CT, ya que tendrá el 3 % de precisión y el 97 % que resta serán falsos positivos, por lo que se creará la ilusión de que el número de casos ha incrementado. Ahora bien, el 20 de enero del 2021, la OMS redujo el PCR CT recomendado de forma inesperada, lo que garantizaba de manera automática que el número de "casos" o resultados positivos de la prueba PCR se vendrían abajo.

 Y esto ni siquiera profundiza en cómo los CDC modificaron la forma en que se registró el COVID-19 en los certificados de defunción en marzo del 2020, lo que resta importancia a las enfermedades preexistentes y a las comorbilidades de los pacientes, pues aquellos que fallecieron y que hubieran tenido un resultado positivo en la prueba de SARS-CoV-2 se registraron como muertes por COVID-19. "Mire a las personas que no están ganando dinero gracias a esto" Otro de los puntos de Kamil era evitar obtener información de "alguien que intenta venderte algo" y estoy de acuerdo con esa idea, solo que Kamil recurrió al ejemplo de alguien que "vende un suplemento en línea", lo cual pasa por alto que quienes están obteniendo beneficios de esta pandemia no son las personas que se dedican a eso, sino los multimillonarios que solo están incrementando su solvencia económica. Stéphane Bancel, Director ejecutivo de Moderna, ya tiene un patrimonio neto de 5.3 mil millones de dólares, solo por dar un ejemplo. 

Se unió al club de multimillonarios el 2 de abril del 2020, cuando se anunció que comenzarían los ensayos de la fase II de la vacuna de Moderna contra el COVID-19, lo que elevó sus acciones. Mientras tanto, la vacuna de Pfizer ya generó 3.5 mil millones de dólares en ingresos durante los primeros tres meses del año 2021 y la compañía comentó que espera una “demanda duradera” de la vacuna que se prolongará hasta los años venideros, de manera semejante a lo que ocurrió con las vacunas contra la influenza. Igualmente, se espera que a finales del 2021 esta vacuna alcance los 26 mil millones de dólares en ganancias. Por lo anterior, seguir el consejo de Kamil implicaría desconfiar de Pfizer y Moderna, ya que ganan miles de millones, es decir, mucho más que cualquier fabricante de suplementos. 

Aún sin considerar las ganancias, como le dije a Peterson, un aspecto que debería considerarse antes de confiar en una empresa sería el hecho de si tiene antecedentes penales por fraude y por venta de productos peligrosos, de los cuales tanto Pfizer como Johnson & Johnson son culpables. Mito: es "imposible morir a causa de COVID" después de vacunarse Kamil hizo algunas declaraciones con las que no concuerdo en absoluto y una de ellas es que si lo vacunan "es casi 100 % imposible de que muera a causa del COVID-19, incluso si se contagia de una de las variantes que más tememos". Esto no es cierto, ya que para el 26 de abril del 2021 ya se habían reportado 9245 casos de COVID-19 en personas que se habían vacunado, lo que incluye 132 muertes. Esta información proviene de los CDC. También existe el riesgo de morir por recibir la vacuna contra el COVID-19. Según el Sistema para Reportar Eventos Adversos a las Vacunas de Estados Unidos (VAERS, por sus siglas en inglés), tan solo para el 23 de abril del 2021, ya se habían reportado 3544 muertes tras la vacunación contra el COVID-19. Diversas investigaciones que se han llevado a cabo con anterioridad han demostrado que solo entre el 1 % y 10 % de reacciones adversas se notifican al VAERS, que es un sistema de notificación pasivo y voluntario, por lo que el número real podría ser mucho mayor. Kamil también sugirió que si usted no goza de buena salud, la vacuna no tendrá nada que ver con la probabilidad de que contraiga COVID-19, ya que "a los virus les gustan las células sanas" y "adoran una [célula] sana tal como una persona carnívora adoraría un bistec suculento". 

 Esto socava su poder para tomar control de su salud, ya que en realidad es bien sabido que las personas que padecen alguna enfermedad subyacente tienen muchas más probabilidades de contraer COVID-19 y fallecer. Su estado de salud es de gran importancia. Parece que Kamil también tiene una idea equivocada acerca de las organizaciones de salud como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, pues afirmó que no "gana ni un dólar más" al aprobar una vacuna, además de que la describió como "una de las mejores organizaciones, en lo que respecta a proteger su salud y a cuidar de las personas". Si bien la propia FDA no acepta dinero de empresas privadas, sí recibe dinero que se ha canalizado a través de una fundación sin fines de lucro, la que a su vez recibe dinero de otras organizaciones de la misma clase cuyo financiamiento se debe a intereses privados. A decir verdad, todo esto es una fachada pues el resultado final es el mismo. Aquellos que donan el dinero terminan con el poder para manipular diversas situaciones cuando sea necesario. Asimismo, no es un secreto que la FDA tiene conflictos de intereses y que no logra operar en beneficio de las personas de los Estados Unidos.

 El miedo es la emoción más poderosa para manipular el comportamiento de los humanos La pandemia ha logrado generar miedo y controlar el comportamiento, por lo cual se está censurando cualquier cosa que contradiga la solución final, la cual es la vacunación; esta es una pista que no debe pasarse por alto. Los pasaportes de vacunación también se ofrecen como parte de esta solución: como una herramienta para recuperar su libertad, pero al precio de su libertad. Imagine un mundo en el que no puede viajar, ir a un evento deportivo, ingresar a su lugar de trabajo o incluso a un supermercado a menos que tenga las credenciales pertinentes. Si tiene la impresión de que todo esto parece una historia que se repite de la manera más horrible, no está tan equivocado. Incluso el debate abierto se está silenciando y es imposible aceptar que lo vacunen si cuenta con información limitada. Cuando solo se tiene acceso a un lado de la historia, eso es propaganda, no información real.

Noticias que interesan