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miércoles, 22 de junio de 2022

Miss Brasil muere luego de operarse las amígdalas y estar en coma por dos meses

 

Miss Brasil Gleycy Correia. Foto: Instagram 

Gleycy Correia, una destacada figura dentro de la industria de la belleza brasilera, murió este lunes luego de estar dos meses en coma. En las últimas semanas, la preocupación en torno a la salud fue en aumento y, a través de las redes sociales, tanto sus fans como sus seres queridos realizaron múltiples cadenas de oración. 

El anuncio llegó a través de Instagram, en donde el párroco de la familia confirmó la triste noticia. Cuando tenía apenas 8 años, Correia consideró que era necesario ayudar a su familia económicamente y empezó a trabajar como manicura en un salón que quedaba dentro de su barrio. 

Esa primera profesión marcaría el rumbo de su vida ya que, un par de años más tarde, se anotó en sus primeros concursos de belleza. Su carrera en dicha industria fue un rotundo éxito y en el 2018, con apenas 23 años, fue coronada Miss Continentes Unidos Brasil.

 Con el título en mano y dispuesta a continuar su trabajo dentro del mismo rubro, se dedicó al modelaje y se convirtió en esteticista especializada en maquillaje. A su vez, a través de las redes sociales logró construir una gran comunidad compuesta por más de 500 mil seguidores. 

El cariño de la gente siempre estuvo presente en su vida y, en especial cuando una operación de rutina se convirtió en una desgracia. Luego de pasar por el quirófano para extirparse las amígdalas, Gleycy Correia sufrió una hemorragia que resultó en un coma que se extendió por dos meses. 

Tras varias semanas marcadas por las oraciones de sus seres queridos, la noticia de su muerte conmovió al público. “Se sometió a una cirugía para extirparle las amígdalas [a fines de marzo] y después de cinco días en su casa, tuvo una hemorragia”, explicó el sacerdote de la familia de Correia, Lidiane Alves Oliveira, al diario The Mirror. Y continuó: “Ella fue al hospital local Unimed y tuvo un paro cardíaco el 4 de abril. 

Desde entonces estuvo en coma, sin actividad neurológica, y hoy falleció”. Según informaron diversos medios locales, la causa de muerte de la ex Reina de Belleza fue una neumonía; encefalopatía anóxica; paro cardiorespiratorio; shock hemorrágico y hemorragia de la arteria amigdalina. 

De acuerdo a personas cercanas a su familia, los padres están seguros de que el doloroso suceso estuvo impulsado por negligencia de parte de los médicos. Sin embargo, aún no se especificó si iniciarán acciones legales. Luego de que trascendiera la noticia, las redes se vistieron de luto. Jak Abreu, un ministro religioso cercano a la familia Correia, se despidió de la joven con un emotivo escrito. 

“Dios eligió este día para recoger a nuestra princesa”, escribió en Instagram. Y continuó: “Sabemos que la extrañaremos mucho, pero ahora iluminará el cielo con su sonrisa”. Para terminar, convocó a todos a que rezaran por Gleycy. “¡Ella cumplió su propósito y dejó su legado de amor en nosotros! ¡Pedimos sus oraciones por su familia y amigos para que el Espíritu Santo se trague este momento difícil con consuelo!”, manifestó.

miércoles, 7 de julio de 2021

Murió Carlos Reutemann

 

Tenía 79 años y estaba internado en Santa Fe por diversas patologías. Lo confirmó su hija Cora: “Papá se fue en paz y en dignidad después de luchar como un campeón”
Lole" Reutemann, a bordo de su Ferrari (Archivo revista CORSA) Sin redes sociales ni servicios de mensajería instantánea, el exitismo argentino llevó a que Reutemann se convirtiera durante gran parte de la década del ’80 e inicios de los ’90 en un objeto de burla. Se apelaba a su figura para señalar a alguien que terminaba segundo en una competición o si existía falta de ambición en algún rubro. Nada más alejado a lo que fue su carrera como deportista.

 Reutemann se colocó en la cima de un momento de oro de la Fórmula 1, que contaba con corredores de muchísima calidad. “Cuando estaba en forma, Carlos Reutemann era imbatible, absolutamente imbatible”, aseguró hace unos años Gordon Murray, uno de los diseñadores más icónicos de la historia de la Fórmula 1. Llegaron los ’90 y “Lole” cambió por completo el rumbo de su vida profesional. De la mano de la llegada de Carlos Menem a la presidencia, se transformó en uno de los embajadores de una nueva corriente de políticos argentinos: ante el descreimiento generalizado sobre la dirigencia política en general, el menemismo recurrió a celebridades “no contaminadas” para ocupar cargos públicos en el país.

 Así como ocurrió con Ramón “Palito” Ortega en Tucumán, Reutemann se consagró en 1991 gobernador de la provincia de Santa Fe. Pese a haber sido elegido en 1994 como Convencional Constituyente para la Reforma de la Constitución Nacional, al año siguiente, “Lole” no tuvo la posibilidad de ser reelecto en Santa Fe y se topó con los primeros cortocircuitos con el presidente Menem. Durante la segunda mitad de la década del ’90, se consolidó como el hombre con mayor fuerza dentro de su provincia. 

Su apadrinado, Jorge Obeid, era el gobernador de la provincia, mientras él, en sus primeros cuatro años como senador, se regodeaba en haber mantenido políticas acordes con las del gobierno nacional en su momento respecto a las privatizaciones y reformas del Estado, y en haber “limpiado” la imagen del manejo de las cuentas públicas de la provincia. Dos años antes de cumplir sus seis años como senador, “Lole” renunció a su banca para iniciar su segundo mandato en la gobernación santafesina. Sin embargo, en esa ocasión sufrió un revés en la gestión política que al día de hoy sigue siendo recordado por todos los ciudadanos de la provincia: las famosas inundaciones de 2003. 

Entre el 29 de abril y el 3 de mayo, incesantes y terribles tormentas provocaron el desborde del cauce bajo del Río Salado y las consecuencias resumieron el desastre ocasionado: de acuerdo a datos oficiales, hubo 23 personas fallecidas y el Ministerio de Salud provincial informó que, solo en las ciudades de Santa Fe capital, Recreo y Monte Vera, se crearon 475 centros de evacuación que alojaron a más de 62.500 personas. La negativa a la presidencia De cara a las elecciones generales de 2003, Reutemann tuvo ante sí la posibilidad más clara para poder convertirse en el nuevo presidente de la Argentina. Su nombre ya había surgido como candidato a ocupar el sillón de Rivadavia en otras tres ocasiones pero no había una oportunidad más clara que esta. 

Ya había estallado la crisis socio-económica de finales de 2001, ya habían pasado los cinco presidentes interinos en 11 días y las encuestas lo ubicaban como el gran candidato respaldado por el entonces mandatario Eduardo Duhalde para derrotar a Menem, con más de un 40% de los votos. En una reunión que “Lole” mantuvo con el propio Duhalde en julio de 2002, este le ofreció de manera formal la candidatura, pero el santafesino decidió declinar la propuesta por cuarta vez en su carrera. Durante muchos años se le adjudicó a Reutemann la frase “vi algo (en la Rosada) que no me gustó”, dicha presuntamente en una entrevista a un medio televisivo.

 Sin embargo, el propio ex gobernador se encargó en varias apariciones públicas de desmentir esa frase. Su renuncia se atribuyó a que no quería ponerse al menemismo en contra durante todo su último año como gobernador y tenía dudas sobre la posibilidad de que el país pudiera salir adelante en medio de la crisis social y económica en la que se encontraba. En 2003, “Lole” volvió a ganar su banca en el Senado, lugar que no abandonó hasta la fecha. Y con el pasar de los años logró consolidarse como la figura más preponderante de la política de Santa Fe a lo largo de las últimas tres décadas. Siempre de la mano del silencio y de las intervenciones justas. 

 Carlos Reutemann se erigió a inicios del 2000 como la figura más importante de la política de Santa Fe (Télam) Carlos Reutemann se erigió a inicios del 2000 como la figura más importante de la política de Santa Fe (Télam) Un informe publicado por Suma Política indicó que a a lo largo de sus 24 años como senador y más de 600 sesiones en la Cámara Alta, Reutemann habló solo seis veces, no más de 10 minutos totales. En tanto, leyó escritos en 12 oportunidades, con una duración de otros 20 minutos.

 El 27 de julio de 2005 fue el último discurso que “Lole” realizó sin leer dentro del recinto. Fue durante el debate de la reducción del IVA a los fertilizantes de la industria agropecuaria: “Sería importante que sancionemos este proyecto con urgencia, los productores que empiezan a sembrar maíz el 15 de agosto tienen que comprar los fertilizantes al contado, y si el proyecto entra en vigencia en septiembre se
 perderían unos buenos pesos”, fueron las palabras emitidas durante su speech de no más de un minuto. Ya en 2015 y enemistado abiertamente con el kirchnerismo, Reutemann dio un golpe sobre la mesa y provocó un revuelo en el mapa político nacional al mostrarse al lado de Mauricio Macri, apoyar su campaña presidencial y formar parte del espacio del PRO. Ganó una nueva banca como senador. 

 “En el PJ, el vestuario es lindo cuando uno gana. Ahora, cuando uno pierde, te la regalo”, afirmó “Lole” en su momento durante una entrevista radial. Sin embargo, su labor como legislador del PRO se vio amenazada al año de haber empezado a trabajar en el nuevo bando y debido a sus primeros problemas graves de salud. En el 2016, se le detectó un tumor maligno en el hígado, lo que lo obligó a trasladarse durante meses a Estados Unidos para seguir un tratamiento específico. 

Tanto en el 2018 como en el 2020 votó en contra de la legalización del aborto y el 2021, en plena pandemia, lo transcurrió con los problemas de salud que lo llevaron a su muerte. De acuerdo a quienes lo acompañaron durante años en el Senado, advirtieron que “Lole” fue un persona muy desconfiada. Posiblemente esos fantasmas fueron los que le impidieron animarse a lanzarse por la presidencia del país. Antes del empeoramiento de su cuadro de salud, había transcurrido sus últimos meses feliz con el silencio del campo y muy acompañado de las cuatro mujeres de su vida: su ex pareja Mimicha Bobbio, su esposa, Verónica Ghio, y sus dos hijas, Cora y Mariana.

viernes, 11 de junio de 2021

Dramático pedido de ayuda: esperaban mellizos pero su mujer murió por COVID y nacieron prematuros

 

Vivían juntos hace 19 años y ya eran padres de Ignacio (6). Marcela estuvo 36 días internada, los bebés nacieron en una cesárea de urgencia con apenas 5 meses y hoy siguen en Neonatología. “Tengo que cuidar y mantener a mis tres hijos, pero me quedé solo”, le dijo Pablo a Infobae, que hoy necesita de la ayuda de todos
La vida de Pablo Acevedo (37) cambió drásticamente en apenas días. Hace 19 años que compartía su vida con Marcela Rossi (35) y ya eran padres de Ignacio (6).

 Vivían en Rafael Calzada. Ella se dedicaba a la pastelería desde su casa, mientras Pablo trabajaba como empleado de un bingo en San Francisco Solano, que se encuentra cerrado hace varios meses por la pandemia y con fecha de reapertura incierta. Como el dinero que recibía no le alcanzaba para mantener a su familia, Pablo se puso a trabajar en una ferretería con su cuñado. Entre sus ingresos y los de su mujer, podían vivir humildemente pero sin sobresaltos. 

 De repente, la pareja recibió la noticia más feliz: Marcela estaba embarazada de los mellizos, Ana y Francisco. La alegría de la familia era infinita, pero al quinto mes de gestación, todo se derrumbó y el COVID los hundió en la tragedia. Marcelo y Pablo vivían juntos hace 19 años y ya eran padres de Ignacio, de 6 años Marcelo y Pablo vivían juntos hace 19 años y ya eran padres de Ignacio, de 6 años El 12 de abril, Marcela comenzó con un resfrío leve y, luego, sintió un dolor persistente en la cintura. 

En la guardia, le dijeron que se trataba de una infección urinaria y le dieron medicamentos. Sin embargo, los días pasaban y el malestar continuaba. “Se seguía quejando del dolor. Por eso, volvimos a consultar pero esta vez con su médico de cabecera, que la mandó a hacer una placa. Tenía una neumopatía muy grande en el pulmón derecho y, por eso, le dolía la espalda”, le contó Pablo a Infobae. Como esa clínica no contaba con servicio de Neonatología, el 16 de abril fue derivada al Sanatorio Modelo de Quilmes, donde estuvo internada durante 36 días.

 “Primero, le dolía el cuerpo y la cintura pero, con el correr de los días, comenzó a tener problemas con la saturación del oxígeno. Le hicieron dos hisopados con un día de diferencia y ambos fueron negativos. Como cada vez se ponía peor, le tuvieron que colocar oxígeno”, contó. La familia durante el festejo del cumpleaños de Ignacio La familia durante el festejo del cumpleaños de Ignacio El 21 de abril, Marcela ingresó a Terapia Intensiva y fue intubada.

 Fue la última vez que Pablo pudo hablar con ella. “Estaba muy mal, tenía la mirada perdida, los labios resecos... Me dijo que estaba muy preocupada por los bebés. Tenía mucho miedo por ellos”, reveló con tristeza. Dos días después, su cuadro se seguía agravando, así que los médicos decidieron practicarle una cesárea para intentar salvar su vida y la de los mellizos. “Me habían dicho que las probabilidades de que los bebés sobrevivieran eran muy bajas, porque tenían solo 5 meses y 3 semanas. Ana pesó 1.5 kilos y Francisco, apenas 950 gramos.

 Desde entonces, están en Neonatología. Después de la cesárea, Marcela volvió a Terapia Intensiva, donde le hicieron una punción de pulmón. Recién ahí, el tercer hisopado le dio positivo de COVID y la dejaron aislada”, explicó. Pablo nunca tuvo síntomas, pero tuvo que estar aislado durante 14 días por ser contacto estrecho de su mujer. A diario, recibía los partes médicos de los mellizos y de Marcela, de manera telefónica o por WhatsApp. Marcela estaba muy ilusionada con la llegada de los mellizos, Francisco y Ana Marcela estaba muy ilusionada con la llegada de los mellizos, Francisco y Ana El 10 de mayo, el estado de salud de Marcela había mejorado y estaba oxigenando mucho mejor. 

Por eso, los médicos decidieron practicarle una traqueotomía y, luego, planeaban despertarla del coma inducido por la intubación. “Cuando la sacaron del coma, no despertaba. No se movía, solo pestañeaba. Le hicieron estudios en los pulmones y su cuadro de neumonía bilateral había mejorado, pero el COVID le dejó secuelas neurológicas y le provocó isquemias múltiples en el cerebro. Por eso, no se podía despertar y no había manera de quitarle el respirador. Pasaron 10 días y no mejoraba”, lamentó. Pablo y Marcela junto a Ignacio en Navidad Pablo y Marcela junto a Ignacio en Navidad El 21 de mayo, Marcela tuvo un primer paro cardíaco a las 13.30 horas.

 El segundo ocurrió a las 22.30 y le costó la vida. “Esa tarde, la pude acompañar un rato en Terapia Intensiva y los médicos me dijeron que estaba muy grave. Fue la última vez que la vi y esa noche falleció. Los dos estábamos seguros de que iba a ponerse bien. Ella estaba confiada y yo también. Estábamos felices de que íbamos a tener mellizos. Ni siquiera la pude acompañar todo el tiempo que estuvo internada, porque no se podía...”, dijo Pablo entre lágrimas. “Era muy sana. No tenía problemas de salud, ni estaba enferma.

 El virus la encontró más débil por el embarazo gemelar. Después, me enteré que hay muchas mujeres embarazadas que terminaron como ella o que están graves”, indicó Mientras tanto, el pequeño Ignacio (6) está al cuidado de la familia de su madre y, durante el día, hace la tarea escolar. Pablo va y viene del sanatorio, donde sus otros dos hijos siguen internados en Neonatología. Se encuentra esperanzado en que pronto los pueda llevar a su casa, aunque la inesperada tragedia hizo que la habitación de los mellizos no esté terminada y que aún falten muchas cosas. Una de las últimas fotos de Ignacio y su madre antes de la tragedia del COVID Una de las últimas fotos de Ignacio y su madre antes de la tragedia del COVID “Cuando Marcela estaba internada, todas las noches rezaba con Ignacio antes de que se durmiera. 

La quería ir a ver, pero le tuve que decir que estaba descansando y que se tenía que recuperar. Cuando sus hermanos nacieron no se lo conté, porque no se sabía cómo iban a evolucionar ya que eran prematuros: tenía miedo que les pasara algo malo como a su mamá. Así que, el mismo día que su madre murió, le conté que sus hermanitos habían nacido y que estaban bien. Le mostré las fotos de los bebés... Así se enteró de la muerte de su mamá. Jamás pensé que todo iba a terminar de esta manera”, aseguró. Afortunadamente, los mellizos siempre evolucionaron bien y en 10 días podrían tener el alta definitiva. Pero ahora, Pablo se enfrenta a otro drama: debe cuidar y mantener solo a sus tres hijos. Por el cierre de las actividades en el bingo, recibe una mínima suma de dinero del Estado, pero ya no puede trabajar en la ferretería con su cuñado, porque tiene que ocuparse de sus tres hijos.

 Una de las últimas salidas en familia. Marcela de dedicaba a la pastelería su casa, Ignacio hacía su tarea desde la computadora y solo Pablo salía a trabajar, pero tomaba todos los recaudos para evitar contagiarse Una de las últimas salidas en familia. Marcela de dedicaba a la pastelería su casa, Ignacio hacía su tarea desde la computadora y solo Pablo salía a trabajar, pero tomaba todos los recaudos para evitar contagiarse “Toda la vida trabajé, pero lo que gano ahora no me alcanza para nada. Le tuve que pedir ayuda a la gente y me dio muchísima vergüenza, porque no estoy acostumbrado. 

Muchas personas compartieron mi situación en las redes sociales y hoy me están donando las cosas que necesito para mis hijos”, contó. Los mellizos necesitan una cuna, sábanas y frazadas, ropa, pañales para bebés prematuros, óleo calcáreo, toallitas húmedas, artículos de perfumería y limpieza, y un mueble para sus pertenencias.

 Quienes deseen ayudar a Pablo y sus hijos pueden escribirle a su mail po-acevedo@hotmail.com También, pueden colaborar en su cuenta del Banco Comafi. ALIAS: MUELLE.OMBU.ROSA CBU: 2990001700110451930013 Acevedo Pablo Oscar Hoy Marcela ya no está y Pablo se quedó solo con sus tres hijos Hoy Marcela ya no está y Pablo se quedó solo con sus tres hijos “El único consuelo que encuentro es pensar que Dios se la llevó porque tenía otra misión para ella, en otro lugar... Marcela era una excelente esposa y una gran madre, se dedicaba todo el tiempo a nuestro hijo y a mí. Estaba feliz con el embarazo de los mellizos y se cuidaba muchísimo. Mucha gente hizo cadenas de oración, yo rezaba todos los días... No entiendo por qué nos pasó esto”, se lamentó. “Desde el principio de la pandemia, nos cuidamos mucho y no me explico cómo se contagió mi mujer. 

Yo salía a trabajar y ella se quedaba en casa. Ninguno de los dos tenía enfermedades de base y yo no tuve ningún síntoma. Veo que la gente no se cuida y que no toma dimensión de lo que pasa. Tienen que tomar conciencia y cuidarse por ellos mismos, pero también, por su familia”, advirtió. “Tengo mucho miedo de contagiarme, porque ahora sí que no me puede pasar nada. Me quedé solo con mis tres hijos... Si me pasa algo, ¿quién los va a cuidar?”, finalizó.

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