miércoles, 21 de abril de 2021

Saturación de aviones en la España vaciada: el aeropuerto de Teruel se queda pequeño


 

Son las 12:35 de un jueves primaveral. El Airbus A380 procedente de Dubái, el avión comercial más grande del mundo, pide paso para aterrizar en mitad de un páramo donde el negocio no está en el cielo, sino en la tierra. Es el aeropuerto de Teruel, el espacio aeroportuario más grande de Europa en el almacenaje y reciclaje de aviones. En sus pistas, es habitual ver aeronaves de Air France, de Etihad o de la compañía rusa Transaero Airlines aterrizando para descansar durante semanas a la espera de un nuevo destino o de ser compradas por una nueva compañía. En uno de los lugares más deshabitados de Europa, el aeropuerto de Teruel se ha propuesto romper todos los récord posibles. Inició su etapa con un modelo de negocio distinto mientras el resto de regiones aspiraba a tener un aeropuerto para pasajeros con conexiones internacionales. En tan solo siete años, al demostrarse su éxito indudable, necesita seguir creciendo. 

No tiene más espacio para almacenar los aviones que la demanda le exige. La pandemia ha disparado su uso, con un crecimiento de un 50% debido al número de aeronaves que necesitan un almacenaje o una reparación en la abrupta bajada de la demanda de viajes comerciales. Los ingresos de explotación aumentaron en 2020 un 28,6% respecto a 2019. Es por eso que el último plan director que se configuró en el año 2019 por parte del consorcio que gestiona el aeropuerto de Teruel, que opera con el nombre comercial de Plataforma Aeroportuaria de Teruel (Plata), donde el Gobierno de Aragón cuenta con un 60% y el Ayuntamiento de Teruel con el 40% restante, necesitaba una actualización.

“La ampliación es más necesaria que nunca. El aeropuerto tiene mucha capacidad de crecimiento en los próximos años. Teníamos que modificar el plan director porque no sabíamos en 2019 que una pandemia iba a disparar la necesidad de almacenaje”, comenta a El Confidencial el director del aeropuerto de Teruel y doctor ingeniero aeronáutico, Alejandro Ibrahim. Thank you for watching De ser un polígono de tiro antes de su nuevo uso industrial, en el año 2013, el aeropuerto de Teruel ya contaba con un campo de aviación de uso militar en funcionamiento desde 1954 a 1992. La revolucionaria idea de transformar ese espacio en un aeropuerto para almacenaje y reciclaje de aviones fue pionera. Nunca se había estudiado algo así en España. “Este tipo de actividad fue criticado al principio porque en España se trabajaba más el 'glamour' que lo industrial. Decían que desde Teruel no íbamos a ser competitivos, pero estamos dando una respuesta clave para el almacenaje o reciclaje. Después de casi ocho años, nos han dado la razón”.

En una ubicación privilegiada a pocos kilómetros de la ciudad de Teruel, el aeropuerto turolense tiene a día de hoy una flota de aviones que no es habitual ver ni en Barajas. En sus pistas descansan 15 aviones A380, el de mayor envergadura del mundo, con 80 metros de largo. Sin espacio La urgente necesidad de ampliar el aeropuerto de Teruel está encima de la mesa del Gobierno autonómico aragonés, que preside el socialista Javier Lambán. Mediante una declaración de interés general de Aragón (PIGA), donde se reducen los plazos administrativos a la mitad, el Ejecutivo está ya tramitando la ampliación del aeropuerto en 195 hectáreas más hacia el sur. 

Con un coste de 45 millones de euros, se logrará casi duplicar el espacio en uso actual para los próximos 10 años. ¿Es esto suficiente para el futuro del aeropuerto de Teruel? Es la gran incógnita que sobrevuela el Gobierno de Aragón por la actual reconversión del sector aeronáutico. Fuentes autonómicas confirman que a día de hoy no hay límite para el crecimiento del aeropuerto, pero este plan satisface en exceso la demanda que se prevé en los próximos años. Con el proyecto en tramitación, se crearán 240 nuevas plazas para el estacionamiento de aeronaves y se destinarán nuevos suelos industriales del aeropuerto para dinamizar el espacio con otros negocios alternativos al almacenaje y reciclaje de aviones. Esta ampliación se llevará a cabo en tres fases.

Por el momento, las obras más urgentes a corto plazo ya son una realidad. La construcción finalizada de tres naves logísticas o del nuevo hangar de pintura, que está ejecutado al 80%. En esta ampliación integral del aeropuerto de Teruel, se crearán 200 nuevos puestos de trabajo directos que se suman a los 250 empleos actuales en la plataforma aeroportuaria. “Es un proyecto de éxito rotundo”, destaca el consejero de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón, José Luis Soro, a este diario. Decidir que el aeropuerto de Teruel se especializara en uso industrial fue la opción acertada. “La gestión es buenísima, con una sintonía en el consorcio del aeropuerto que está fluyendo muy bien, siendo dos instituciones de distinto signo político”, detalla. El Gobierno de Aragón es una formación de cuatro partidos (PSOE, Unidas Podemos, Chunta Aragonesista y Partido Aragonés) mientras que en el Ayuntamiento de Teruel gobierna el Partido Popular junto a Ciudadanos. Sobre la futura ampliación que necesita el aeropuerto, el consejero de Vertebración tiene clara la estrategia: “Nos permitirá abrirnos a otros nichos de negocio que harán del aeropuerto un nodo de investigación aeronáutica con la prueba de cohetes de motor, el uso de drones, la contemplación de la atmósfera mediante satélites… Está creciendo a un ritmo rapidísimo y las administraciones tenemos que poner soluciones, porque el aeropuerto se queda pequeño”.

El consejero aragonés José Luis Soro, de Chunta Aragonesista, reconoce que tras el buen hacer del aeropuerto en pocos años “no se podía morir de éxito”. Por eso, en la línea por abrirse a más opciones de negocio, se buscan otros horizontes “sin perder la esencia de que es un aeropuerto de almacenaje de aviones”. El músculo del aeropuerto En una historia de éxito, pocas veces hay un único protagonista. 

Y en el caso del aeropuerto de Teruel, no podría ser menos. La altísima demanda de sus instalaciones no sería la misma si desde el inicio no hubiera apostado por el espacio aeroportuario aragonés la compañía multinacional y líder en Europa Tarmac Aerosave. Es el principal aliado del aeropuerto de Teruel desde su creación como espacio aeroportuario de almacenaje y reciclaje. Esta compañía internacional desarrolla su actividad en el estacionamiento, mantenimiento y reciclado de aeronaves. Del total del aeropuerto turolense, Tarmac Aerosave explota el 60% de sus instalaciones. La compañía solo tiene otras dos sedes en Europa además de Teruel, y tiene en su accionariado las empresas más importantes de su sector, como Airbus, Safran Aircraft Engines y Suez Environnement. La altísima demanda de sus instalaciones no sería la misma si no hubiera apostado por el espacio aeroportuario aragonés Tarmac Aerosave José Moliner, director comercial de Tarmac Aerosave, reconoce a El Confidencial que, “debido a la pandemia, se ha multiplicado la gran demanda de estacionamiento de aviones”.

 Una situación que ha disparado el negocio en el aeropuerto turolense. “En el aeropuerto de Teruel, se está cerca de la ocupación máxima, por eso solicitamos al Gobierno de Aragón que estudiara la ampliación de nuevos espacios para que nos den capacidad de aparcar más aviones”, explica Moliner. Las cifras que manejan es que necesitarán almacenar 50 aviones más de aquí a dos años. “No hay ni fecha de caducidad ni límite en el aeropuerto de Teruel. El proyecto que se está tramitando porque se ha quedado sin espacio será suficiente en capacidad para Tarmac durante los próximos 20 años”, insiste Moliner. El 80% del negocio de Tarmac en el aeropuerto de Teruel es el almacenaje de aeronaves. Sin embargo, las labores de desmantelamiento, aunque solo suponen un 20% del negocio, han crecido más de un 65% durante la pandemia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noticias que interesan