jueves, 12 de febrero de 2015

Una Mision Imposible

EDITORIAL
UNA MISIÓN IMPOSIBLE


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Nada tiene que ver el tema de hoy con aquella famosa serie de espías que muchos lectores recordarán en blanco y negro. La misión imposible es hoy la de los proveedores de la República Argentina: cobrar por lo que vendieron.

El presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina, Diego Antonio Pérez Santisteban, explicó por qué quienes realizan esa actividad podrían llegar a perder sus proveedores, y con ellos la razón de ser de su trabajo.

La raíz del problema de los importadores radica en la decisión del Banco Central de restringir la entrega de dólares para el pago de las compras al exterior.

Ésto, si bien no es nuevo, se ha ido empeorando con el paso del tiempo. La necesidad de disponer de dólares hace que el Gobierno restrinja aún más la disponibilidad de divisas para compras en el exterior.

Esta actitud del Gobierno argentino es la que más rispideces ha producido en su relación con Brasil.

El país vecino no ha tenido la misma actitud con la mercadería que importa de la Argentina y considera que esa conducta es a todas luces desleal, para quienes hablan de la fraternidad y el destino común de sus pueblos.

Los problemas se repiten día a día, según Pérez Santisteban, que graficó la situación con la más reciente anécdota contando que el miércoles último, "sorpresivamente, sin que mediara ningún aviso previo, los importadores que tenían vencimientos en el exterior que necesitaban girar, se encontraron con la novedad de que el Banco Central había momentáneamente trabado las autorizaciones para que los bancos comerciales puedan venderles los dólares".

Aunque son miles los afectados, la industria automotriz está a la cabeza ya que son decenas de miles las unidades que no se pueden completar por falta de insumos. Un hecho que obliga al licenciamiento de operarios, impide concretar ventas y pone en duda cualquier plan a futuro.

En un primer momento los proveedores brasileños no podían creer las razones que daban los importadores argentinos, razón por la cual enviaron "investigadores" a distintas áreas para comprobar la veracidad de quienes decían que no podían pagar por impedirlo el Gobierno.

Alejandro Vanoli, presidente del BCRA, es la figura responsable de la falta de dólares. Cabeza del iceberg de un conjunto de políticas económicas que tienen como objetivo mantener el dólar quieto en un año electoral, y se implementan con el respaldo del swap recibido de China, obligan a restringir todo aquello que signifique liberar divisas.

Los importadores están que trinan porque "no se trata de operaciones para autorizar. Son operaciones que ya habían sido autorizadas por la Secretaría de Comercio, mercadería que ya fue importada".

Un hecho que puede traer problemas para los importadores porque los intereses por el atraso del pago se los van a cobrar a ellos, pero también se corre el riesgo de que el importador pierda a sus proveedores.

Pero poco parece preocupar al Gobierno esta situación que no perjudica sólo a un grupo de importadores sino a muchas cadenas de producción. Las restricciones se aplican también a quienes viajan al exterior y deben declarar cuanto elemento importado los acompañe. Ya la idea de que computadoras portátiles, teléfonos móviles, y cámaras, eran artículos personales se ha desechado y quien no llene y guarde copia del formulario correspondiente, volverá a pagar impuestos por ellos.


No producir ni importar tiene un solo resultado: desabastecimiento.

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