martes, 10 de marzo de 2026

Hagamos orden. Trump NO es el redentor del Medio Oriente, ni el caballero de cabellos dorados que salió a salvar a las doncellas iranies.

Él hace uso de forma inteligente y sí, hay que decirlo, conecta la justicia y la empatía a su agenda empresarial.

Trump es el presidente más potente del mundo y él lo sabe, pero es la primera vez que el líder del mundo occidental actúa desde un ángulo totalmente desconocido y por eso nadie sabe exactamente cómo leer sus intenciones, pero además pecan todos los comentaristas con el intento de interpretar sus movimientos desde las tácticas que ellos han aprendido en la academia y en la historia del periodismo.

Trump vio la oportunidad de revolucionar todo el concepto mundial. Entendió las brechas, vio las rutas, estudió los puntos débiles de las regiones y las relaciones internacionales. Y miró todo desde una perspectiva diferente.

Este hombre no tiene que demostrar nada a nadie, él sabe que es un fenómeno y lo acompaña un carácter totalmente extraordinario, con un alto grado de auto suficiencia y seguridad. Todas estas circunstancias llevaron a que este personaje, donde pone el ojo, allí pone la bala. Él tiene paciencia. Y sabe dónde presionar los botones. Así fue formando un plan maestro, tomando en cuenta que son pocos los que pueden leerlo.

Trump eligió sus rivales estratégicamente. Él quiere doblegar a las grandes potencias, principalmente las económicas. Y este es un aspecto interesante en Trump – no porque quiera dominarlos, a pesar de que es eso exactamente lo que quiere hacer creer. Él siempre busca socios, personas fuertes y determinadas como él, para prosperar, porque él quiere ser recordado como quien trajo prosperidad y justicia, y no como un conquistador o emperador.

Y la bala que Trump pretende tirar está en Taiwán, porque así podrá derrocar a su gran rival político y económico – China. Él sabe que China sí pretende dominar el mundo, como en todas las profecías antiguas, pero a diferencia de Irán, que su agenda ES dominar el mundo para convertirlo en islamista; Trump reconoce rivales a su semejanza, y China es semejante a EEUU en su plan – dominar la economía mundial. Y por medio de Taiwán, Trump prepara su fría estrategia contra China.

Trump no es el héroe de una película de Disney. Ciertamente que la problemática social del mundo islamista contra mujeres y contra la libertad de expresión, es un factor más que justifica los actos militares, pero no un propósito por sí mismo. El juego geopolítico es un juego frio y calculado de intereses y recursos. El destino superior de Washington es evitar la hegemonía china.

El problema de EEUU es la ecuación matemática de la asignación de recursos: no se pueden concentrar fuerzas frente a China en el océano pacifico, y a la par esparcir baterías Patriot y portaaviones en el Medio Oriente.

Cada presidente americano que intentó poner el ojo en Asia en la última década, entendió que de momento que comienza a retirar fuerzas, se forma un vacío que Irán siempre aprovechó para incendiar la región y atraer otra vez a los americanos. Por eso, solo un personaje como Trump puede realizar la estrategia actual para romper ese ciclo vicioso.

Los americanos entienden que para salir del Medio Oriente con tranquilidad, deben romper el eje chiita y doblegarlo. Los ataques no tienen el propósito de educar al régimen de los Ayatolas, sino incapacitarlo geopolíticamente, y hundirlo en una guerra interna de supervivencia frente a sus ciudadanos.

El modelo es simple: América provoca revuelo en el club iraní, y le deja a Israel y a los países del golfo persa ocuparse de mantenerlo destruido, y así tener el camino libre para dedicarse a proteger a Taiwán de la garra china.

La realidad histórica no es la vida de un individuo que puede vivir el aquí y ahora. La realidad mundial DEBE observar las tendencias políticas, religiosas, económicas, históricas y geográficas a lo largo y a lo ancho. Así actúa un imperio verdadero, de forma racional y estratégicamente fría, sin pedir permiso ni disculpas, poniendo en evidencia la realidad y actuando desde la confianza y la seguridad de que se está obrando para el bien de todos, y no solo para uno mismo.

[Este posteo se basa en información y comentarios tomados del blog de Tamir Dortal]

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noticias que interesan