Pasado el primer semestre y sin poder mostrar resultados económicos sólidos, el Gobierno empezó con la segunda fase del plan que tiene cualquier administración que está en el poder: apelar al show mediático de las judicializaciones y de la pesada herencia para enmascarar sus propios problemas de gestión.
Los resultados no llegan. La inflación se amesetó en 4%. Es mucho mejor que el 25,5% de diciembre y fue la mejor en 30 meses. Pero el Gobierno esperaba un 3 adelante (3,9% al menos). Milei reconoció que en julio va a haber déficit fiscal por primera vez. Un desvío táctico, dice. O la “ética de la emergencia”, como repite una y otra vez en reuniones de gabinete.
Los salarios en promedio están creciendo respecto a la inflación. Pero en buena parte porque los no registrados vienen de un piso bajísimo: de cada 100 pesos que cobraban en 2017, hoy les quedan 40. Los promedios son engañosos.
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