Quizás, los duros acontecimientos que tuvo que enfrentar en su infancia y adolescencia , así como su controvertido pasado familiar, forjaron la dureza de su carácter.
No tenía ni dos años cuando tuvo que abandonar Grecia junto a su familia, que se exilió en Francia. Y a los ocho años, quedó despojado de su madre, la princesa Alicia de Battenberg, que fue ingresada en un psiquiátrico, mientras su padre, el príncipe Andrés de Grecia, se instaló en Mónaco con su amante. Solo le quedaban sus cuatro hermanas mayores, que se casaron rápidamente, tres de ellas con aristócratas alemanes, y Felipe fue alejado de ellas al ser matriculado en un internado en Cheam.

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