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El insólito encuentro con el dueño del mayor tesoro nazi de la Argentina


La Policía Federal encontró 75 presuntas piezas históricas del Tercer Reich en la casa del anticuario Carlos Olivares, que en 2012 fue anunciado por un diario como un supuesto hermano de Marley. El limbo legal que lo beneficia, la defensa de su hermano y su huida ante la llegada de Infobae

Por Federico Fahsbender 22 de junio de 2017
ffahsbender@infobae.com
Carlos Olivares, en su perfil de Facebook.
Carlos Olivares, en su perfil de Facebook.
"No, ¡yo no soy Carlos Olivares!", dijo Carlos Olivares, vestido en un buzo rojo, un poco aterrado, con sus ojos celestes temblorosos como los de un conejo cuando Infobae lo encontró esta tarde en la entrada de El Ático, el local de antigüedades y decoración que controla junto a su hermano Aníbal en Olivos, en la galería ubicada en el puente de la estación Maipú del Tren de la Costa. "Carlos está en el juzgado", dice Aníbal, sentado justo a su lado, horas después del horario de cierre judicial. Olivares, luego de negar ser quien es, dio media vuelta para entrar en su local con su vitrina decorada con varios penes de mármol. Segundos después, se escapó.

El hombre de 55 años, anticuario hace tres décadas, tomaba una cerveza con maníes en paz junto a su hermano. No es su primer roce con la notoriedad. El diario Perfil lo presentó en 2012 como el supuesto hermano de Marley, algo que el conductor y Olivares negaron enfáticamente. El anticuario no parecía paranoico, perseguido. Su nombre ya era conocido en todo el país. Hace dos semanas, la Policía Federal allanó su casa sobre la avenida Centenario en Beccar. Detrás de una biblioteca, Olivares escondía el mayor tesoro de artefactos nazis de la historia argentina.

Medalla presuntamente del Ministerio de Agricultura nazi: reza “sangre y suelo”.

Medalla presuntamente del Ministerio de Agricultura nazi: reza “sangre y suelo”.

Condecoración de la Cruz de Hierro, 1939 (Nicolás Stulberg)
Condecoración de la Cruz de Hierro, 1939 (Nicolás Stulberg)
Busto de Adolf Hitler y figurines de la SS.
Busto de Adolf Hitler y figurines de la SS.
Una cosa había llevado a la otra. La división Protección de Patrimonio Cultural de la PFA, parte de Interpol y conducida por el comisario inspector Marcelo El Haibe, había obtenido el dato de que Olivares vendería en su local antiguas campanas chinas de bronce de un período histórico a determinar, objetos fuertemente protegidos por la legislación del Partido Comunista en Beijing. Una decena de hombres de la división subieron las escaleras mecánicas de la galería del puente Maipú bajo las órdenes de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado. No solo encontraron siete campanas chinas: había dos amonites fosilizados, moluscos similares a caracoles de la era mesozoica, engarzados en metal, a la vista de cualquiera que entrase.

La Policía Federal luego fue a la casa de Olivares sobre la avenida Centenario; el anticuario no estuvo allí para ver el allanamiento. Detrás de una biblioteca blanca sin libros había una puerta; la colección nazi de Olivares estaba detrás de esa puerta en una sala especial, prolijamente montada en estantes y vitrinas.

Era por lo menos diversa: había cuatro bustos de Adolf Hitler, estatuillas de soldados de la SS, una impactante águila imperial en un pedestal de mármol, instrumentos de medición, pequeñas pistolas similares a las Walther usadas por el Tercer Reich, una daga con la leyenda "waidmanns' heil!", o "¡salve el cazador!", con una esvástica y un mango de asta de ciervo.

La colección privada del anticuario, por otra parte, contaba con objetos de arenas mucho más antiguas y simbologías mucho menos reprochables: entre las esvásticas plateadas había al menos una decena de animales momificados del antiguo Egipto, provenientes de la necrópolis de la ciudad de Buto, ubicada a 95 kilómetros de Alejandría y consagrada al culto de la diosa buitre Wadjet, de acuerdo a las cédulas de bronce ubicadas bajo las pequeñas momias.

Las momias de animales encontradas en el cuarto secreto de Olivares.
Las momias de animales encontradas en el cuarto secreto de Olivares.
Los animales databan del período ptolemaico, hacia el fin de la civilización egipcia. Había, por ejemplo, un pequeño halcón, un buitre, el animal totémico de la diosa, un gato del desierto. La Policía Federal encontró otros objetos más juguetones, por así decirlo: entre las vitrinas se escondían copas de libación ilustradas con dioses con cabezas de cocodrilos y largos penes erectos, que databan, otra vez según las cédulas, de la dinastía XXI, que comenzó tras la muerte del undécimo faraón Ramsés.

"¿Qué, de qué imputan? ¡Solo por lo paleontológico!", dice Oliveras, todavía asustado en la puerta de su local. Su punto, incómodo como suena, es válido. La causa a cargo de la jueza Arroyo Salgado corre bajo dos leyes del Código Penal.

La primera es la Ley 25.743, sancionada en 2004, que pena el tráfico de patrimonio arqueológico y paleontológico. El presunto tráfico de los amonites, de cara a esta reglamentación, constituiría un delito. Sin embargo, los artefactos nazis son parte de un limbo jurídico mucho mayor. ¿Es delito poseer más de 70 objetos que aluden al régimen más sangriento y brutal de la historia de la humanidad, objetos cargados de una simbología aberrante? La Ley 23.592 contra "actos discriminatorios" entra en juego con "prisión de un mes a tres años los que participaren en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza".

Probar si Olivares incurrió o no en un acto propagandístico será el mayor desafío jurídico en este sentido. Por lo pronto, la DAIA anunció esta tarde que se constituirá como querellante en el expediente. La PFA, por su parte, tiene fuertes sospechas de una presunta compra y venta.

Diario Perfil, 2012: Olivares presentado como hermano de Marley.
Diario Perfil, 2012: Olivares presentado como hermano de Marley.
El entorno del anticuario, por lo pronto, no parece tener su historia en orden. "Es una colección privada", afirma su hermano Aníbal. "Son réplicas", lanza al diario Clarín su abogado defensor, Carlos Demayo, que dice esperar pericias sobre los objetos para afirmar su autenticidad. Su hermano continúa: "Bueno, las campanas chinas tienen diez años como mucho, como todo lo que tenemos acá. Y las momias egipcias son réplicas. O sea, solo hablan de lo nazi, ¡de lo egipcio, nada!". Luego se queda sin argumentos cuando oye que la PFA sometió las momias a radiografías para ver sus antiguos huesos y amuletos atados a sus cuellos bajo los vendajes. La réplica, en este caso, sería de una minuciosidad total.

De vuelta a los objetos nazis, "te insisto, es una colección privada", asevera Aníbal. "Y tipos que coleccionan estas cosas hay como 17 acá". El hermano de Olivares dice que eventualmente hablará con el periodismo "para que se retracte de todo lo que puso", que "nos tienen podridos", que "no había ninguna biblioteca tapando nada". Los objetos egipcios, por lo pronto, regresarán a El Cairo. "Todo lo egipcio que es ilegal y se encuentra acá va para Egipto", asegura una voz policial. Los objetos nazis, es altamente probable, irán al Museo del Holocausto sobre la calle Montevideo. Desde Berlín, la oficina alemana de Interpol le ofreció colaboración a la PFA.

La colección de Olivares generó una ola de rumores y especulaciones. Para voces de peso en la investigación el lote no podría venir de un solo lugar; debería haber sido acumulado a lo largo del tiempo. Otros lanzan la chance de una herencia de jerarcas nazis que pasaron por el país, como Josef Mengele o Adolf Eichmann. Algunos en el mundillo de las antigüedades, más escépticos, hablan de, bueno, réplicas. "Varias piezas, por ejemplo, los bustos de Hitler, están muy nuevas y bien cuidadas para ser originales", afirma un conocedor.

Sin embargo, hay otros objetos más intrigantes, con algunas contradicciones. Un medidor de curvaturas craneanas, instrumento de frenología, una vieja ciencia descartada que se suponía determinaba patrones de conducta, fue encontrado en el lote de Olivares. Lleva la leyenda "Amt des Rassenpolitik" o "Agencia de Política Racial" en su estuche.

Medidor de curvatura craneana: ¿real o réplica?
Medidor de curvatura craneana: ¿real o réplica?
Lo curioso es que esa agencia existió en el Tercer Reich, pero no se nombraba de la forma escrita en el estuche. Se lo intentó atribuir a Mengele, aunque el infame torturador no fue parte de la Rassenpolitik, dedicada a experimentos para mantener la eugenesia aria mediante reproducción selectiva. Hay una moneda conmemorativa con la leyenda de Blut und Boden, o sangre y suelo, el credo del Ministerio de Agricultura nazi concebido por el argentino Walther Darré, nacido en Buenos Aires en 1895. Varias piezas con inscripciones del Ministerio, entre ellas una con un pavo plateado sobre mármol, son parte de las piezas incautadas. El águila imperial montada en mármol lleva en su reverso el logotipo de Carl Eickhorn, una conocida firma metalúrgica de la ciudad de Solingen, responsable de fabricar varias dagas usadas por la Luftwaffe, la fuerza aérea nazi.

Una pieza con una pequeña esfinge es la más llamativa de todas. Lleva en su chapa un agradecimiento a Wilhelm Kreis, un arquitecto del Reich que trabajó bajo las órdenes del famoso Albert Speer, el arquitecto favorito de Hitler y un confidente del Führer. Kreis, de acuerdo a la biografía de Speer escrita por Martin Kitchen, diseñó el Museo Egipcio de Berlín en 1942. Es decir, ¿quién falsificaría una dedicatoria sobre un personaje tan poco conocido?